viernes, 14 de febrero de 2014

Viaje a Filipinas: en la isla de Basilan, la cuna de Abu Sayyaf


Cuesta trabajo imaginar cómo el joven Abdurakik cambió las clases católicas del colegio claretiano de Isabela, capital de la remota isla de Basilan, por la lucha armada de la Yihad mundial. Pero así fue y en algún momento de la década de los setenta el joven Abdurakik Abubakar Janjalani sembró la semilla de lo que habría de ser uno de los grupos terroristas más terribles del planeta: Abu Sayyaf. Los paisanos del mayor de los Janjalani sólo pueden explicárselo mediante un clásico Alhamdulillah mientras menean la cabeza pensando en un milagro del Más Allá. Lo único que parece cierto es que Abdurakik cambió las clases de los padres claretianos por la educación islámica de La Meca, allá por 1981 y que en 1984 ya estaba de vuelta en las Filipinas actuando como predicador. Su mensaje era incendiario, en la más dura línea wahabita, 'luchar y morir por la causa del Islam', un mensaje desagradable que aprendió no sólo en Arabia Saudí sino también en las madrasas de Pakistán. De aquel mozuelo curioso que salió de Basilan con ganas de aprender apenas quedaba nada más que un radical enfadado que soñaba con un estado islámico en el que reinara la Sharía.

Basilan por Hachero

Por eso me empeño en ir a Basilan, la pesadilla de los servicios diplomáticos y consulares de Manila, el lugar prohibido donde ningún occidental es bienvenido, una isla paradisíaca de oscuras montañas que se recortan contra el tifón de turno y de manglares malolientes sobre los que se levantan palafitos miserables con niños que piden monedas a gritos. 'Lo secuestrarán', menea la cabeza mi primo Arnold. 'Lo matarán', concluye cenizo Dominador Flores, el jefe de bomberos de Zamboanga, 'y luego le cortarán la cabeza'. 'Conmigo no cuente para semejante locura', me advierte Vernon Padilla, el capitán del transbordador que une Zamboanga con Isabela. En mi imaginación Basilan adquiere una estatura mítica y, al tiempo, tenebrosa. Imagino hordas de enfurecidos islámicos de cimitarra fácil precipitándose en masa hacia mi triste figura mientras gritan versículos del corán. 'Quiero ir', les insisto, 'debe de haber algún modo'.

Basilan por Hachero

Vernon Padilla se siente aludido, es mi hombre, el único que puede cruzarme al lado oscuro del archipiélago y parece entender que no me importan sus peroratas. 'Bien, le llevaré', me dice, 'pero sólo podrá estar una hora en el puerto', explica mientras mi gesto oscila entre el éxito y el fracaso. 'Si lo ven, lo secuestrarán, si lo secuestran lo matarán, si lo matan sólo devolverán la cabeza', Vernon insiste en pintarme un negro panorama, 'si devuelven sólo la cabeza, ¿de qué le valdrá haber ido?'. Visto así no deja de tener razón, pero confío en mantener mi cabeza sobre mis hombros...

Basilan por Hachero
Basilan por Hachero

El alboroto en el Rottary Club de Zamboanga es grande: el occidental se empeña en ir al lugar más peligroso, como si no tuviera bastante ya con Zamboanga, donde no puede ir solo a ninguna parte porque también aquí soy un objetivo inconfundible y la pandilla de amigotes no me permite salir solo del hotel. Porque Zamboanga es una isla de cristianismo, y cristianismo católico, en un archipiélago de facciones musulmanas en las que destacan dos guerrillas, el Frente Moro de Liberación Nacional y el Frente Moro Islámico de Liberación, más el consabido grupo terrorista islámico radical, Abu Sayyaf, la organización nacida en la isla de Basilan de manos del inquieto Abdurakik Abubakar Janjalani. Después de tantos años, Abu Sayyaf no ha logrado su objetivo, instaurar la Sharía, pero el camino lo ha jalonado de muertos, de atentados y secuestros. Los católicos en Basilan están escondidos, la gran colonia de extranjeros residentes en Isabela y alrededores ha huido hace décadas y hoy la isla sólo es sinónimo de terror.

Basilan por Hachero

De Janjalani se dicen muchas cosas pero pocas se tienen por cierta. Tan sólo que estudió en Arabia Saudí, que introdujo el islamismo radical en el sur de las Filipinas y que murió en 1998 en un enfrentamiento con la policía filipina. De Abdurakik se dice que luchó en Afganistán, donde conoció a Osama Bin Laden, quien le donó seis millones de dólares para que estableciera una organización yihadista como Allah manda, y no esas guerrillas de tres al cuarto que buscan la independencia sin renunciar a la autonomía y que lo mismo pone una bombita en un camino que se sienta con el enemigo para llegar a acuerdos. El Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) y el Frente Moro Islámico de Liberación (FMIL) no dejaban de ser una fuente de perpetua frustración para los más nerviosos de los musulmanes que recordaban con nostalgia cómo sus antepasados pusieron una pica en el sur del archipiélago y espantaron a los barbudos conquistadores obligándolos a parapetarse tras fortalezas imposibles en el trópico. El FMLN no dejaba de ser, pues, un conjunto de nenazas sin velo al que eclipsar con una organización de verdad, un remedo de aquella que puso pies en polvorosa a un ejército, y no a cualquiera, sino al de la mismísima URSS en los pedregosos desiertos de Afganistán. Janjalani presumía de haber aprendido técnicas de lucha guerrillera, manejo de armas y estrategia islámica de mano de árabes adinerados, argelinos del FIS, barbudos chechenos y pastunes de enroscados turbantes, hablaba árabe con la fluidez del que ha pasado media vida en desiertos musulmanes y, de la mano de Bin Laden, llegó a una conclusión: hay que trasladar el frente yihadista universal al extremo oriente: es más, al más extremo de los extremos orientes. Sin embargo, y a pesar de toda esta legendaria historia, no existe evidencia de que Janjalani haya luchado en Afganistán aunque sí de que estudió en los claretianos de Isabela, la capital de Basilan, y puede que incluso a las órdenes del padre Max Rodríguez, un religioso de León.

Basilan por Hachero
Basilan por Hachero
Basilan por Hachero
Por fin llego a Basilan en plena tormenta y me encuentro superpoblación en los barrios más pobres

En 1981 residía, eso sí parece cierto, en Arabia Saudí, recibiendo educación en La Meca durante al menos tres años, y en 1984 ya estaba en las Filipinas como predicador, tras un breve paso por Pakistán. Allí dio sus primeros pasos para formar un grupo que compartiera su visión de 'luchar y morir por la causa del Islam'. Más tarde, en un curso que recibió en Libia a finales de los ochenta, coincidió con filipinos que le ayudaron a dar forma a su proyecto, paisanos que renegaban de los Frentes Moros y que tenían un sólido conocimiento de las teorías más radicales del Islam, filipinos que habían estudiado en Egipto, en Arabia Saudí, en Pakistán. El transbordador que une Zamboanga con Isabela es una desvencijada bañera que atormenta a sus pasajeros con un DVD de música repetitivamente disco y en el que se amontonan los bultos. Un par de soldados pasea por la cubierta, un escolta armado me atraviesa con su mirada a través de sus gafas de espejo, los viajeros me miran divertidos unos, hoscos otros. Por si fuera poco, un tifón precipita las entrañas del cielo sobre el ferry y tiñe las nubes de un gris brillante y amenazador. Tras una hora de trayecto entramos en el canal Isabela que nos lleva a (otra vez) Isabela, la capital de Basilan, un villorrio que lleva el nombre de la reina Isabel II de España y que no es más que una extensión de Zamboanga, en cuanto a religión y costumbres. No en vano los primeros occidentales fueron jesuitas que levantaron una misión de madera dedicada a San Ignacio de Loyola.

Basilan por Hachero

Basilan por Hachero

La mezcla de misioneros y soldados españoles debió de arrasar entre las mujeres de los originales habitantes de la región, los Yakan, que sucumbieron en masa a los encantos del cristianismo, de tal suerte que en 1654 ya eran unas mil las familias católicas en la isla. Una región, por otra parte, que sufría lo indecible ante el avance de los musulmanes del sur, a los que por recuerdos ibéricos llamaron también 'Moros', y de los piratas chinos, que tenían su área de influencia en estas islas. Los jesuitas establecieron también aquí, en ausencia de un poder estatal fuerte, sus famosas Reducciones, el modelo que triunfó en Paraguay y el sur del Brasil y que popularizó la película La Misión. El final de las misiones jesuíticas fue, por cierto, el mismo de los de la película porque el poder de los religiosos excedía de lo permisible y las expulsiones se unieron a las sufridas en España, Portugal, Francia o el sur de América. Sin embargo el problema estuvo siempre en manos de los sultanes musulmanes que arrasaban de cuando en cuando la zona. En 1848 se levantó aquí un fuerte que se llamó Fuerte de la Reina Isabela Segunda, al mando del destacamento del fuerte del Pilar de Zamboanga, y de ahí el nombre se extendió a la ciudad por completo. El fuerte tuvo además un hospital flotante en la entrada del canal Isabela, aunque nunca veremos ni siquiera sus sombras porque fueron destruidos por las bombas del ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial.

Basilan por Hachero
La cúpula de una mezquita asoma en Malamawi

El caso es que, después de décadas de insurgencia terrorista y de más de un siglo sin presencia española, Isabela desde el mar no es más que un cúmulo de chabolas que chapotean a las orillas de un mar sucio y aceitoso, enfrentado a Malamawi, un suburbio en la isla del otro lado, que parece aún más sucio y deprimente. Al regreso de sus aventuras orientalistas y yihadistas teóricas, Abdujarak Janjalani quiso levantar su imperio de la Sharía. Claro que con el mayor de los Janjalani muerto es difícil situar el inicio de su chaladura con mucho detalle. Janjalani insistió en que Abu Sayyaf nació en 1993 con el nombre de Al Harakatul Islamiyyah (el Grupo Islámico) pero los estudiosos filipinos creen que ya existía antes y que no era más que una facción del FMLN, o un conjunto de facciones, y que Janjalani bautizó así al grupo en honor al nombre que llevó en la guerra de Afganistán (si es que estuvo alguna vez) en honor, a su vez, al profesor islámico Abdul Rasul Sayyaf, el hombre que invitó a Osama Bin Laden a luchar contra los soviéticos. Una mente pensante y perversa que ideó el asesinato de Ahmad Shah Massud, el heroico guerrero tayiko que se distinguió luchando también contra los rusos. Sayyaf ganó fama formando cuadros guerrilleros, o más bien terroristas, para que extendieran el ejemplo afgano más allá de Afganistán: a Bosnia, a Chechenia, a las Filipinas. La inteligencia filipina, según Rommel Banlaoi, un estudioso del tema en el libro The US and the war on terror in the Philippines, cree que Janjalani pudo formar el Comando de Luchadores Muyahidines por la Libertad en 1990 para luchar contra el gobierno filipino y que pronto encontró adeptos en Basilan, Sulu, Tawi-Tawi y Zamboanga. Como el lugar es tan remoto y las noticias tan escasas, aún hay lugar para otra teoría, la de que el germen se llamó Jamaa Tableegh y que tuvo en los años ochenta en Basilan su capítulo cero, pero no de un modo violento sino a base de seminarios, simposios y charlas para propagar el islam.

Basilan por Hachero
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Las 4 verdades de Abu Sayyaf

En 1991, en cualquier caso y conocidos ya como Abu Sayyaf, los seguidores de Janjalani colocaron una bomba en un barco de misioneros cristianos, el M/V Doulos, atracado en el puerto de Zamboanga, y reivindicaron el atentado junto a un doble asesinato ocurrido unos meses atrás, cuando dos evangelistas norteamericanos murieron en un atentado en la ciudad de Zamboanga. Le siguió el misionero italiano Salvatore Carzedda, también asesinado, y la fama de los sanguinarios yihadistas aumentó. Janjalani trató de renombrar su obra, y llamarla AHAI, para buscar financiación de puntos tan lejanos como el Líbano, con los chiítas de Hezbollah, hasta Libia o Pakistán. En esos convulsos años, Janjalani escribió, entre el 93 y el 94, sus 'cuatro verdades básicas' de Abu Sayyaf:

1. ABu Sayyaf no es otra facción en la lucha islámica contra el poder cristiano porque esto va contra las enseñanzas del Islam, sobre todo del Corán, porque lo que queremos es servir de puente y equilibrio entre el FMLN y el FMIL, cuyos papeles y liderazgos no pueden ser ignorados ni usurpados.

2. El objetivo final es el establecimiento de un gobierno islámico puro que conllevará la paz.

3. La consecución de la guerra es una necesidad allí donde exista opresión, injusticia, ambiciones caprichosas y objetivos arbitrarios impuestos a los musulmanes.

4. Creemos pues que la guerra molestará la paz sólo hasta el advenimiento de un verdadero y real objetivo de humanidad: la instauración de la justicia y la rectitud moral bajo la ley del Corán y la sunnah.

Basilan por Hachero

Basilan por Hachero 

Las verdades de Janjalani se plasmaron en acciones muy violentas: el misionero norteamericano Greg Williams fue secuestrado en la isla de Cebu en 1996, torturado sin comida ni agua y obligado a asistir a la decapitación de su compañero de celda. En el año 2000 Abu Sayyaf secuestra un numeroso grupo de estudiantes y profesores de dos colegios de Basilan y ejecutan tras torturarlo al padre Rhoel Gallardo, un religioso claretiano, y otros tres profesores. En el 2000 entraron en Sipadan, Malaysia, y secuestraron a 21 personas que mantuvieron retenidas hasta 2003. El rizo se alcanzó cuando el evangelista Wilde Almeda y sus guerreros de la Cruzada de Jesús Milagroso se presentaron en la isla de Jolo para rezar por los cautivos y fueron, ellos también, secuestrados (tuvieron que entrar los militares para liberarlos). 

En 2001 los orates de Abu Sayyaf cruzaron cientos de millas náuticas para secuestrar a todo un Ressort de la isla de Palawan, desde donde los volvieron a trasladar a Basilan, donde decapitaron a varios rehenes y sólo dejaron a un turista norteamericano con vida. Los terroristas han decapitado a Testigos de Jehová, guías musulmanes, sacerdotes, religiosos, periodistas y empresarios. Han asesinado en Zamboanga, en General Santos, colocado bombas en el aeropuerto internacional de Davao o reventado un ferry repleto de pasajeros (con 118 muertos). Sus acciones suelen ser muy espectaculares, al tiempo que cobardes y contra civiles desarmados, al más puro estilo de la Yemaa Islamaiyah, los autores de la matanza de Bali. En el puerto de Isabela los soldados me miran horrorizados. No sé si les molesta que alguien pueda secuestrarme y dejarlos en ridículo o si la presencia de un occidental pueda resultar trabajo extra. Las nubes de color plomizo nos acribillan con una lluvia fina pero incesante, una lluvia pesada y aburridora que no impide a niños pedigüeños acercarse al transbordador a bordo de pequeñas canoas para pedir monedas. Uno de los soldados los expulsa cuando intentan encaramarse al barco y lo hace metralleta en mano: en Basilan incluso los niños pueden encerrar un peligro mortal.

Basilan por Hachero

Al fondo del mar de techos de hojalata se levanta la cúpula de una mezquita con su media luna. Un laberinto de cables entrelazados y a medio pelar, y de una clara procedencia: robar energía, amenaza con El Gran Chispazo si la lluvia persiste. Arnold me aconseja entrar en los despachos de la compañía del ferry. Accedo un tanto frustrado porque la lluvia tiene desiertas las calles y tan sólo algunas lanchas cruzan el canal cargadas de mercancías. Ahí fuera, y no hace tanto tiempo, paseaban suizos y alemanes, norteamericanos y hasta españoles, una amplia colonia de expatriados que disfrutaban de este clima tropical y de las bonitas playas de la isla. Ya no queda nadie y todos insisten machaconamente en la misma idea: no salgas que te secuestrarán. 

Sin embargo, y escondidos ahí fuera en algún lugar, y según dicen periodistas locales y hasta vecinos, aún resisten miembros de las fuerzas especiales del ejército norteamericano en una lucha sin fin contra los escurridizos miembros de Abu Sayyaf. Tras la histeria posterior a los atentados en las Torres Gemelas, Bush señaló en rojo dos escenarios para sus intervenciones: Afganistán y el sur de las Filipinas. En 2002 soldados norteamericanos ayudaron a derrotar a los terroristas de Abu Sayyaf en Basilan pero la mayoría de sus líderes consiguieron huir a otras islas, entre ellas la de Mindanao. Dicen que ahora se han instalado en las Jolo, algo más al sur, aunque en Basilan el terror permanece. En enero de 2002 Fuerzas Especiales de los EEUU fueron desplazadas a la zona, con cierto bombo, para entrenar y formar a las tropas filipinas. Según algunos reportes, como el de Natham Gilbert Quimpo, los soldados norteamericanos han entrado en combate a pesar de que la constitución filipina lo impide y que su presencia es casi permanente en el triángulo sur de Filipinas-Malaysia- Indonesia, no sólo para luchar contra Abu Sayyaf sino también contra Yemaah Islamiyah (Congregación Islámica), el grupo terrorista que busca instaurar un califato islámico en la miríada de islas de esta región.

Basilan por Hachero

El conflicto inter religioso ha causado más de 120.000 muertos entre Mindanao, las Jolo y las Sulu, un cacofónico encuentro de islas que ofrecen tanta belleza paradisíaca como terror pirata. Los soldados miran nerviosos la ventana desde la que me asomo para mejor ver el canal y evitar el sonoro chaparrón con que me recibe la isla tropical. Abdurakik murió hace ya muchos años, en 1998, en un enfrentamiento contra los filipinos, y su heredero, su propio hermano menor, Gadaffi Janjalani, también cayó en otro rifirafe en la isla de Jolo en septiembre de 2006. No podré verlos, por tanto, ni a Abu Sulaiman, el heredero de ambos, ni a los extraños mandos que llevan nombres como Comandante Robot o Wahid Sheriff, un grupúsculo muy disminuido del que aterrorizó a todas las Filipinas en la década de los noventa y a principios de los dos mil, una organización que, entre los servicios especiales norteamericanos y el empeño del ejército filipino, oscila ahora entre los doscientos y los quinientos miembros, descabezados, como muchas de sus víctimas, sin un mando fijo y al libre albedrío del cabecilla de cada grupo.

Basilan por Hachero


'No son más que bandidos', me dice el padre Max, un religioso claretiano de León que vivió muchos años en Basilan y ahora languidece en Zamboanga. 'Son bandidos, los conozco porque son mis vecinos', me dice Dodo, un vecino de Isabela que se ha marchado a Mindanao porque está harto de la violencia. Una violencia que si antes tenía una aspiración seudo religiosa, o seudo política, ahora se ha diluido en un océano de contradicciones: 'tan sólo quieren dinero', cantan a coro todos en la región, no más yihad, no más sharía, no más Islam. Sólo dinero. Por eso ahora secuestran musulmanes sin muchos recursos, porque el dinero ha sustituido a Allah en su imaginario. Aún así, siguen siendo peligrosos. Un soldado me hace aspavientos. A su lado, Vernon Padilla, el capitán del transbordador, se agita nervioso. 'Vamos', me dicen ambos, 'tu tiempo ha acabado, ya saben que estás en la isla, hay que marcharse...'

Basilan por Hachero


miércoles, 12 de febrero de 2014

Viaje a Cuba: el indio Hatuey y su efigie en Baracoa



El indio Hatuey huyó de la isla La Española a la de Cuba con un mensaje nada tranquilizador: 'Este es el Dios que los españoles adoran', dijo a los nativos que salieron a recibirlo mientras les mostraba una canasta de oro y joyas, 'por esto pelean y matan, por esto es que nos persiguen y es por ello que tenemos que tirarlos al mar'. Los taínos de Cuba lo miraban incrédulos pero el tipo, que había cruzado las aguas para alertarlos, continuó su encendido discurso: 'nos dicen estos tiranos que adoran a un dios de paz e igualdad, ¡pero nos roban las tierras y nos convierten en esclavos!

hautey por Hachero

Los indígenas no sabían qué pensar ni de quién hablaba ese cacique tan acalorado. 'Nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas'. El cacique Hatuey, el primer indio que organizó una lucha armada contra los conquistadores españoles en el continente americano, acabó su soflama: 'incapaces de igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro para que nuestras armas no los hieran'. Hatuey había arribado con varios cientos de indígenas, igualmente alterados, a los alrededores de la actual Baracoa, en el punto más oriental de la isla de Cuba, donde hoy es un héroe que tallan los artesanos, que preside parques, que da nombre a garitos de refutado prestigio y a otros de no tanto esplendor.

Baracoa por Hachero

El 2 de febrero de 1512, después de encabezar una rebelión de corte guerrillero en los alrededores de Sierra Maestra, precisamente donde cinco siglos y medio más tarde se desarrollaría otra guerrilla igualmente legendaria pero formada por barbudos, el indio Hatuey encontró la muerte de un modo no menos mítico.

Santiago de Cuba por Hachero
Fortaleza española en Santiago de Cuba

Los españoles ataron al indio rebelde a una estaca donde habría de arder. El fraile ejecutó el protocolo para estas actuaciones: ¿desea convertirse al cristianismo para entrar en el cielo?

El indio Hatuey contestó: '¿y los cristianos también van al cielo?'

El sacerdote asintió grave pero esperanzado: se le asomaba una conversión, siquiera en extremis.

'No quiero entonces ir yo allá sino al infierno, por no estar donde estén y por no ver tan cruel gente'.

Durante muchos años se consideró que Hatuey murió en los alrededores de Baracoa, donde los españoles sufrieron los permanentes ataques de su guerrilla, porque el relato de Diego Velázquez, el conquistador que lo capturó (fundador además de las primeras siete ciudades de Cuba), señalaba Yara como lugar de la ejecución, pero hoy parece aceptado que todo ocurrió algo más al interior de la isla, en otra Yara, pero en Granma. No importa. Baracoa sigue ostentando orgullosa su efigie como bandera, presidiendo el parque de la Independencia, junto a la iglesia Mayor, toda una declaración de intenciones para honrar a un héroe mítico que pagó con su vida su rebeldía y que abandonó este mundo con una chulería que pasó a la historia.

Baracoa por Hachero


Una historia que, precisamente, se estremece cada vez que alguien muerde unas galletitas Hatuey, cada vez que alguien apura una cerveza Hatuey tipo Ale y marca Bacardi o bien se inclina por una pinta de malta fabricada por la empresa cervecera Hatuey Santiago, de la cercana Santiago de Cuba.

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La historia del indio Hatuey consta en la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, de Fray Bartolomé de las Casas, pero puede seguirse a través de las etiquetas de los productos a los que da nombre: Hatuey ayudó a dar forma a la leyenda negra de la conquista española y esa fue su venganza: sin embargo, su diatriba contra el dinero y las joyas no sirvió de mucho y la venganza del capital fue mucho más virulenta:

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Hatuey como marca registrada para ganar dinero. El dinero de los conquistadores...

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Viaje al Líbano: el Inmaculado corazón de la virgen María del barrio cristiano de Tiro


El Inmaculado corazón de la virgen María conforma una suerte de guía gráfica para el visitante que se interna por el barrio cristiano de Tiro, al sur del Líbano: una guía de tal envergadura que uno no puede perderse porque Dios, o en este caso la Virgen, le acompaña siempre. De manera literal. A veces despintado, otras deshilachado, en ocasiones maltratado por el tiempo. Puedes verlo en esa antigua puerta de madera, en aquella pared desconchada, junto a la entrada de una casa.

Tiro por Hachero

La Virgen está ahí y en su pecho refulge con fuerza el Inmaculado corazón de la virgen María, para mayor gloria de unos vecinos que cada vez son menos y parecen hasta acorralados en un barrio que a su vez parece acorralado también al norte de una pequeña península que sobresale como un molesto grano en la cartografía del sur del Líbano. Un grano que, por cierto, dicen que unió al continente el gran Alejandro Magno en su lucha contra los tirios a base de tirar al mar piedras de la ciudad vieja para sitiar la antigua villa fenicia y forzar su rendición.

Tiro por Hachero

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Los cristianos de Tiro son, efectivamente, cada vez menos, dos mil según las estadísticas, y bajando, pero ahí están, ni mucho menos acorralados, parecen resistir regentando hoteles, restaurantes y tiendas, observando ceñudos la llegada de los barquitos para aprovisionar sus cocinas, los carteles de la Virgen María señalando sus calles, sus puertas y su zona. Su barrio se llama Haret el Masihiyeh y está separado por una calle del resto de la ciudad, musulmana en su totalidad, y del primer barrio islámico, el Haret el Jalaji', en la misma península. Del barrio cristiano dicen que es la mejor zona de la ciudad para vivir, construida a pie mismo del mar, con una densidad de población que hace posible esos paseítos melancólicos sin que te traten de vender una alfombra o te choques de bruces con un burro cargado de tiestos.

Tiro por Hachero

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En Tiro hay tres sedes episcopales: el culto ortodoxo griego, el melquita y el maronita, estos últimos los mayoritarios, y casi todos son pescadores. Por eso el Inmaculado corazón de la virgen María luce orgulloso en su hornacina, pintado en la talla de la virgen, o aparece por doquier, en esos despintados carteles que parecen avisar: somos cristianos desde que San Pablo pasó por aquí camino de Jerusalem. Me parece admirable la fe de una comunidad rodeada por vecinos que pueden llegar a ser muy hostiles, los chiítas de Hezbollah, con sus banderas amarillas a pocos metros de la entrada en el barrio y que incluso venden combativo merchandasing en el zoco a las espaldas del enclave cristiano y tiene un extraordinario y kitch museo a pocos kilómetros de la ciudad: puedes verlo aquí, el museo de Mleeta.

Tiro por Hachero

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Sin embargo la armonía reina entre las dos comunidades, incluso me comentan que consideran más enemigos a los israelíes que a los chiítas, y es que las guerras con el vecino del sur han dejado huellas que se ven y muchas más que ni se intuyen. Claro que los palestinos tampoco tienen muy buen cartel desde que usaran la población como base militar contra las fuerzas de ocupación judías y ahora languidecen en campos de refugiados como este en los que se mezclan dramas nuevos con dramas romanos y fenicios.

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A Tiro la han destruido los macedonios de Alejandro, los turcos selyúcidas, la han ocupado los cruzados, formó parte del Patriarcado Latino de Jerusalem y del imperio bizantino, estuvo en manos de los mamelucos y, en los tiempos modernos, sufrió lo indecible en la guerra del Líbano, cuando la ocupación judía, y más tarde cuando la guerra entre Hezbollah e Israel de 2006 vivió bombardeos de gran intensidad.

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Los cristianos resisten contra viento y marea, oteando el horizonte, por si hace buena mar, de espaldas a un mundo en el que los musulmanes se multiplican como setas y la línea de tierra se puebla de mezquitas. Aunque tampoco tan de espaldas porque en las rocosas playas del barrio cristiano las musulmanas más atrevidas, pero enormemente recatadas, acuden en grupitos para mojar sus palmitos envueltos en mil y un ropajes.

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Según cuenta San Mateo, visitaba Jesús la región de Tiro y Sidón cuando una mujer cananea le llamó a gritos: 'Señor, hijo de David, ¡ten misericordia!, mi hija está atormentada por un demonio', pero Jesús no le respondió palabra. Los discípulos intentaron ablandarle pero el Hijo de Dios no tenía mucho interés por lo que, a todas luces, no era más que una gentil. 'No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel'. La mujer se desgañitaba pensando en su hija, consumida por diablos feroces, 'socórreme', le decía la buena señora y Él le respondió con cierta mala baba: 'no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros'. Entonces ella se rebajó cuanto pudo, 'sí, Señor, pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos'. Cristo, claramente complacido, le dijo entonces: '¡Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres', y su hija fue sanada desde aquella hora.

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San Marcos también cuenta la historia y da alguna pista más para desvelar este extraño incidente. La mujer era griega, sirofenicia de origen, cananea podemos concluir, descendiente de Canaan, gentil por tanto, o pagana más bien, y la enigmática frase de que 'no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros' venía a identificar a los paganos, es decir: los gentiles, o es decir otra vez: la señora cananea que pedía lastimosamente por su hija, con los perros, que eran, y son, moralmente impuros para los judíos. Una comparación que no le deja especialmente bien y una situación un tanto apurada de defender incluso entonces.

Tiro por Hachero
Muchos siglos han pasado de aquella visita de Nuestro Señor Jesucristo a la región de Tiro y poco reconocería de aquel poblacho lleno de gentiles. Para empezar, le extrañaría ese nombre, Tiro, porque entonces los judíos la conocían como Tzor, muy parecido al nombre con la que se la conoce hoy, Sour, que es el nombre árabe y la identidad de la inmensa mayoría de su población. Y, a decir verdad, más parecido al que le dieron los fenicios: Sur, los arkadios: Surru, y los turcos: Sur. Tan sólo los romanos y los griegos la han conocido como Tiro y así nos ha llegado a nosotros.

Tiro por Hachero


Una tierra fundada tres mil años antes de que Jesucristo le sacara los demonios a aquella desdichada muchacha y cuyos marineros surcaron todo el Mediterráneo para fundar ciudades como la mía, Cádiz, Gadir, en la que no sólo dejaron el nombre sino también esa costumbre de pescar a todas horas y en cualquier lugar que tenga un par de dedos de agua...

Tiro por Hachero

Tiro por Hachero

Los antiguos pescadores fenicios se han transmutado hoy en pescadores cristianos y un altar en el puerto con la sempiterna Virgen María y su Sagrado Corazón así lo atestigua. Sin embargo, el Masihiyeh no deja de estar rodeado de musulmanes, y no de cualquiera sino de algunos de los que inspiran más terror a sus hermanos de fe en occidente.

Tiro por Hachero

Los simpatizantes de Hezbollah están por doquier, sus banderas amarillas ondean orgullosas a pocos metros de la entrada del barrio, pareciera que una terrible amenaza se cierna sobre estas gentes. Una amenaza que no es sino otra de las muchas amenazas con que el paso de los siglos ha convertido a esta comunidad en lo que es: los flemáticos cristianos de la antigua ciudad de Tiro.

martes, 11 de febrero de 2014

Viaje gastronómico: caviar verde en las islas Filipinas


Mi primo Joel dice que hoy comeremos 'lato'. Yo asiento serio porque no sé qué es un 'lato' pero digo que sí porque suena a aventura para el paladar y nunca digo que no a una aventura gastronómica. 'El lato es el caviar verde y lo venden en los mercados', me dice Joel. Los filipinos son tan afortunados en su gastronomía que disponen de enormes cantidades de caviar en sus mercados. Eso sí, caviar verde, también conocida como 'uva de mar'. Su nombre real es 'lentillifera de Caulerpa', se asemeja a un racimo de uvas y tiene un sabor que recuerda al caviar. Sin embargo es un género de algas, algas verdes, y se trata de una especie poco usual porque no es más que una célula con muchos núcleos: ¡pero qué células! Dicen de ellas que son de las más grandes del mundo y cuando te las llevas a la boca no dirías jamás que vas a comerte unos núcleos...

Caviar verde, lentillifera de Caulerpa, en el mercado de Puerto Princesa, por Hachero

En el mercado de Puerto Princesa, capital de la isla filipina de Palawan, los puestos rivalizan por vender los manojos de este caviar verde más frescos que los del vecino. Y el mercado de Puerto Princesa no es cualquier cosa: parece que hayan cometido una desagradable matanza entre los amigotes de Nemo, el de la película de Walt Disney. A 40 pesos el kilo de Chlorurus sordidus, más allá a 30 el de pez loro de Timor, en aquel barreño descansan su sueño eterno peces pipa, los colores de los peces tropicales se desbordan en los puestecillos y siento la misma pena, imagino, que pueda sentir un alemán cuando visita el mercado de mi ciudad y contempla las grandes cabezas de atún como reclamo en los mostradores.

peces tropicales por Hachero
peces tropicales por Hachero
peces tropicales por Hachero

Pero, volviendo al conocido como caviar verde, dicen que su origen está en la isla filipina de Cebú pero en el mercado de Puerto Princesa, en la isla de Palawan, está también por todas partes. La vendedora me mira curiosa: ¿por qué fotografiará este guiri mis algas para la ensalada?, parece decir. Mi primo Joel me invita a tomarlos en un picnic sobreacuático: mójalas en vinagre, estarán más sabrosas. Y lo están, es cierto, las bolas estallan en el paladar y lanzan por doquier un sabor a mar muy agradable con el ácido de un vinagre oscuro mezclado con salsa de soja. Lo cierto es que la lentillifera de Caulerpa es hoy una exquisitez que se exporta a Japón, que se cultiva en Vietnam y que alcanza precios muy altos en Indonesia, donde se consumen cocidas en azúcar.

Caviar verde, lentillifera de Caulerpa, en el mercado de Puerto Princesa, por Hachero

Cada glóbulo ronda los dos milímetros de diámetro, dispuestos en hileras a lo largo de un tallo del que se desprenden fácilmente. Crecen en estolones horizontales que sobresalen de la superficie desde su raíz, de dos a cinco metros bajo el agua, o bien sobre rocas y escombros de coral, en aguas templadas, o en fondos arenosos. Joel me señala donde las recogen, 'ahí', señala al horizonte mientras las mojo en vinagre. En la isla de Cebu las cultivan en estanques, me cuentan, estanques submarinos que producen hasta quince toneladas anualmente.

Caviar verde, lentillifera de Caulerpa, en el mercado de Puerto Princesa, por Hachero

RECETA

Preparación y limpieza del alga:

Debe ser preparada con cuidado, para que no pierda su frescura y mantener sus nutrientes en buen estado.

Enjuagar y lavar con un chorro de agua es un método común, pero usar el agua corriente para limpiarla, probablemente pasada una hora más tarde se pondrá suave y tomará un color pálido, se marchitará y la sensación de mordedura ya no será igual.

La mejor manera de lavarla es con un poco de agua salada o  agua limpia (1 litro) con 50 g de sal de mesa, así se mantendrá crujiente.

Caviar verde, lentillifera de Caulerpa, en el mercado de Puerto Princesa, por Hachero

Salsa

La salsa de aliño es muy simple. Solo tenemos que mezclar una moderada cantidad de vinagre o salsa de limón, con un poco de azúcar, sal y chile al gusto.

Preparación y la forma de comer:


1/ Deben ser consumidas crudos, no pueden permanecer en salsa mucho tiempo, ya que perderían sus características.

2/ Servir separadas de la salsa y sumergirlos en el momento y comer. De esta manera, la sensación en la boca y la fragilidad no va a cambiar.

3/ Con wasabi, ensalada de crema, limón o vinagre con chile, la sensación en la boca es explosiva y  deliciosa.

http://www.tiendadecaballitos.es/Caulerpa-lentillifera

Caviar verde, lentillifera de Caulerpa, en el mercado de Puerto Princesa, por Hachero

La caulerpa lentillifera tiene un alto índice de minerales, propiedades antibacterianas y antifungicida, se usa para el tratamiento de la presión sanguínea, riesgos de hipertensión y reumatismo, es rica en vitamina A y C y ácidos grasos sin saturar. Aunque genera unas toxinas que pueden ser peligrosas para el ser humano (tiene derecho a defenderse de gente como yo que las devora con gesto de placer) los científicos dicen que comerla es seguro, y yo doy fe de ello, y además el uso de la caulerpa lentillifera va en aumento. Por ejemplo, en Okinawa, en Japón, es una de las comidas típicas, a pesar de que les importaron de las Filipinas y en Vietnam le vieron tanta punta al tema que ya la producen industrialmente. 

El caso es que la caulerpa, el caviar verde, o la uva de mar, está llamada a ocupar una posición importante y con mucho futuro en la industria alimentaria aunque hasta ahora sólo Japón, Vietnam e Indonesia se han puesto manos a la obra para producir grandes cantidades debido a que crece de una manera desaforada y en cualquier parte. Tanto que en el Mediterráneo , sobre todo en las costas de Mónaco, ya se la considera una especie invasiva y del mismo modo se está expandiendo por el golfo de México. Mojo mi último racimo en el cuenco con vinagre y salsa de soja: delicioso, pienso mientras el mar se abre paso por entre mis encías. Tal vez podamos domar a esta especie invasiva con la amenaza de enormes ensaladas de algas marinas. O caviar verde.

Caviar verde, lentillifera de Caulerpa, en el mercado de Puerto Princesa, por Hachero

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