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lunes, 23 de marzo de 2015

Viaje a Malasia: en los cultivos de la palma africana


A vista de pájaro Tawau parece acosada por enormes cultivos de palma africana y acorralada contra el mar de las Célebes. Ya en tierra, el estupor crece porque las plantaciones de palma africana llegan hasta el mismo borde de las pistas del aeropuerto y la hora de camino hasta la capital mundial del submarinismo, Semporna, tiene un único escenario: palma africana.

palma africana en malasia por Hachero

palma africana en malasia por Hachero

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La isla de Borneo tiene un grave problema y se llama palma africana. Según las ONGs WWF y Traffic al menos 25.000 kilómetros cuadrados de selva tropical han caído en Borneo para dar paso a este monocultivo que pone en peligro, entre otras especies, el futuro inmediato de los 60.000 orangutanes que permanecen salvajes entre sus límites (y los de Sumatra, también afectada por el mismo problema), es más: según las Naciones Unidas el 90% de su hábitat ha desaparecido en las últimas dos décadas y cada año mueren entre mil y cinco mil ejemplares debido a esta agricultura extensiva.

palma africana en malasia por Hachero

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Para plantar la palma africana hay que quemar bosque, limpiar maleza y desbrozar, lo que nos deja este dato: Malasia tiene 80 especies de mamíferos en las selvas tropicales pero en los cultivos la cifra baja hasta sólo 11.

palma africana en malasia por Hachero

El trayecto de Kuala Lumpur a Malaka sólo ofrece un escenario: palma africana. Desde la ventana del autobús en el que viajo el paisaje es tan monótono que puedes dormirte contando palmeras en lugar de borreguitos. El norte de la isla de Sumatra, en la cercana Indonesia, a vista de pájaro sólo ofrece palma africana.

palma africana en malasia por Hachero

Durante todo el siglo XX Malasia fue el mayor productor mundial de aceite de palma africana pero en la década de los noventa el gobierno de Indonesia vio la luz, iluminada por un candil alimentado por aceite vegetal, es de suponer, y trata ahora de superarla con la producción de sus más de dos millones y medio de hectáreas, un negocio que impulsó la sedienta familia de Suharto (sedienta de dinero, claro) y que, con el tiempo, terminó superando a los cultivos malayos, los más extensos y productivos del mundo.

palma africana en malasia por Hachero

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Entre ambos países inundan el mercado internacional con el 85% de la producción mundial y entre sus defensores se encuentra no sólo la familia de Suharto sino numerosas élites de todo el mundo que ven en este cultivo la panacea para incrementar sus fortunas ya hablé de estos cultivos en Colombia, mira aquí, porque se trata de un ejemplo de libro de los problemas que crea más allá de la ecología: luchas políticas, desplazamientos forzosos y toda suerte de conflictos sociales) y hasta el mismísimo Banco Mundial, que ha financiado algunas de estas aventuras agrícolas.

palma africana en malasia por Hachero

La fiebre de la palma inunda ya el planeta entero y si bien Indonesia y Malasia se llevan, hagamos la broma: la palma, Papúa Nueva Guinea es ya el tercer mayor exportador mundial y Tailandia tiene ya 200.000 hectárea. Costa Rica, Ecuador, Colombia, Brasil, Guatemala, México, Camerún, Uganda, Costa de Marfil, Camboya o Filipinas incrementan año a año sus cultivos para optar también a su cuota de mercado. Según este estudio titulado 'El amargo fruto de la palma aceitera: despojo y deforestación' la situación se extiende a nivel planetario siguiendo la fiebre del caucho de un siglo atrás.

palma africana en malasia por Hachero

palma africana en malasia por Hachero

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El aceite de la palma africana es el más consumido en el mundo y en parte se debe a que se trata de un cultivo perenne con una producción tan elevada que ha tumbado los precios del aceite de soja, que le precedió en la carrera. Tan sólo en 2011 fueron 54 millones de toneladas y no sólo para la cocina: la cosmética, la química y la industria de los biocombustibles emplea esta materia prima porque es barata, fácil de procesar y abundante, sobre todo abundante.

palma africana en malasia por Hachero

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Además es muy resistente a la oxidación y puede mantenerse sólido a temperatura ambiente lo que posibilita que se use en la conservación de la panadería, bollería y comidas preparadas. También se usa el aceite de palma africana en margarinas, noodles instantáneos (supongo que por eso China es la principal exportadora), pero también en champú, detergente, chocolates y hasta helados: tanto que el 65% de todos los aceites utilizados en el mundo es de palma africana. Además es rico en grasas saturadas, lo que le resta competencia con el aceite de oliva, aunque este último es muy minoritario en comparación.

palma africana en malasia por Hachero

Por si quieres leer algo más sobre la deforestación de Borneo por culpa de la palma africana: http://www.mongabay.com/borneo/borneo_oil_palm.html

Hay hasta webs dedicadas en exclusivas a decir no al aceite de palma, como la de este chavalín australiano: http://www.saynotopalmoil.com

lunes, 9 de febrero de 2015

Viaje al sudeste asiático: en el paraíso del selfie

pasión por los selfies por Hachero

La turista china subió a bordo de la embarcación que debía llevarnos al paraíso del submarinismo y se tomó una foto. Entonces se recompuso el ceño, se mordió los labios y se tomó otra foto. Luego se levantó un poco del asiento, encorvándose para no chocar con el techo de lona, y se tomó otra foto. Los minutos pasaban y la turista no dejaba de tomarse fotos. Apenas hablaba con su compañera de viaje: también ella se tomaba fotos. Lo que parecía una chiquillada comenzó a adoptar ribetes dramáticos cuando pasaban las horas y la turista china, y su compañera, no dejaban de tomarse fotos.

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Apenas había descanso entre unas y otras, incluso debo confesar que ansiaba un click que diera sentido al sin duda récord mundial al que estaba asistiendo. La embarcación llegó al paraíso del buceo, una barrera coralina llena de vida que se dejaba ver sin ningún pudor bajo unas aguas transparentes y cristalinas. Pues foto al canto. El lote de visitantes bajamos en tropel a las aguas templadas pero la turista china no. Pasó horas sentada en el bote tomándose fotos. El camino de vuelta no fue distinto: volvió a tomarse varios cientos de auto fotos, las llamadas selfies, o el hecho de tomarse fotos a uno mismo y subirlas inmediatamente a las redes sociales. 

pasión por los selfies por Hachero

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Según el Time el sudeste asiático es el auténtico paraíso de este tipo de fotografía. Filipinas se erige como líder absoluta gracias a su liderazgo también sin fisuras en la red Facebook y según esta página incluso ha llegado a convertirse en modo de protesta masivo y una ciudad filipina ostenta el extraño título de 'ciudad con más selfies del mundo', concretamente Makati City y Pasig, con 258 selfies por cada cien mil personas. Malasia se coloca como segundo país del selfi y de las redes sociales en Asia después de que el primer ministro, Najib Tun Razak, invitó a sus amigos en Facebook a una fiesta del té y a que este curioso personaje cuelgue también sus selfies en internet. A decir verdad, la moda no es exclusivamente asiática y tras las Filipinas la ciudad de New York se yergue como otro nido de adictos al autorretrato fotográfico.

pasión por los selfies por Hachero

Pero lo cierto es que en Kuala Lumpur los amantes del selfie germinan por doquier, bajo las torres Petronas, en los restaurantes de la populosa Jalan Alor, cargados con sus monopies diseñados para smartphones, rodeados de macrotiendas que ofrecen nuevas máquinas para seguir autorretratándose, un monstruo que adopta miles de formas y que parece no tener otro fin que la transformación: Apple intenta ahora poner de moda los 'termis' o autorretratos térmicos basados en el calor de las personas...

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domingo, 14 de diciembre de 2014

Viaje a Malasia: el proyecto artístico del río Melaka

merlaka por hachero


Cuando el príncipe Parameswara cruzó los tenebrosos mares huyendo del enemigo que pretendía asesinarlo no podía imaginar que su rostro permanecería para siempre y jamás en la fachada de una casa junto a un canal. Tampoco Juan Alfonso de Albuquerque, capitán portugués al mando de un joven Magallanes, sospechó nunca que su conquista sería recordada en tonos pastel, y qué decir de los soldados japoneses que invadieron la península, de los asustados reclutas británicos o de aquel día de 1963 en que todo un pueblo estalló en vítores porque Naciones Unidas reconocía un nuevo país llamado Malasia.

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Y sin embargo, ahí están, todos, juntos y hasta revueltos, bordeando un río llamado Melaka y dando esplendor a un barrio llamado Little Amsterdam, para orgullo de los locales y curiosidad de los visitantes.

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En la Pequeña Amsterdam de Melaka consta la historia del país, para que a nadie se le olvide. Little Amsterdam tiene un canal, que tal vez sea el motivo de este ampuloso nombre, y unas casitas bajas de los tiempos de la colonia holandesa, que a buen seguro completa ya para siempre su sobrenombre.

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Porque, dice la historia, en el siglo XIII el príncipe Parameswara huyó de su isla de Sumatra natal para fundar esta ciudad de Melaka y escapar de una muerte segura. El príncipe escogió la localización de lo que hoy es Melaka por la extraña razón de que a su perro le dio por perseguir un ciervo enano, o ciervo ratón de agua, o antilope almizclero.

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Tras este príncipe, que era hindú pero al tiempo musulmán, vinieron los chinos, con el legendario almirante Zheng al frente, que convirtió a los descendientes del príncipe de los azmilcleros en súbdito de facto de la dinastía Ming. Y a los chinos, apenas un siglo después, les pisaron la tierra los portugueses, en su eterna y sedienta búsqueda de especias y ciudades de oro y joyas, y siguiendo su rastro se pisaron los talones holandeses y británicos.

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Su posición, la de la ciudad de Melaka, en el estrecho de su mismo nombre, le brindó un éxito seguro, y casi que a día de hoy sigue teniendo en su mano el paso de gran parte de la mercadería mundial, sobre todo de la china. Pero todo pasa y en el siglo XVII los conquistadores de tantos imperios, los europeos en suma, comenzaron a perder interés en esta estratégica ciudad, después de tanta sangre derramada y de tanto bamboleo en el poder, y cayeron en la cuenta de que más al sur la cosa estaba igual de estratégica pero menos disputada: fue el momento entonces de Singapur, para los británicos, de Yakarta para los holandeses, de aferrarse a  Timor Oriental, los portugueses . Y la ciudad quedó en un limbo romántico, de locales mestizos que cocinaban platos lusitanos y construían viviendas holandesas mientras se comunicaban en inglés y acogían a chinos e hindúes para repoblar lo que dejaron vacío los anteriores.

merlaka por hachero

Con el germen del estado malayo en formación, aún deberían venir grandes desastres para los locales: las tropas japonesas invadiendo toda la fachada pacífica del continente asiático, destrozando a las mal preparadas tropas británicas acantonadas en la región, el nacimiento de las guerrillas comunistas (que tanto se estilaron en el sudeste asiático) para aprovechar la coyuntura y golpear con dureza a los colonialistas, la independencia de 1963, la pérdida de Singapur dos años después y los años del despegue económico, despegue con muchas dudas, del gobierno de Mahathir Mohammed.

merlaka por hachero

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Todo está aquí, en estas paredes, los soldados británicos acantonados con sus bayonetas caladas y temblando de miedo ante el empuje japonés, los grandes buques de los portugueses sorprendiendo a los locales que los miraban absortos, los elefantes que tan importantes han sido en el desarrollo de los primeros malayos, todos sobresaliendo de balcones, horadados por ventanas, con enormes granos en forma de aires acondicionados, dibujos que brillan bajo el aplastante sol del sudeste asiático... Breve descripción de la historia malaya en inglés.

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Melaka por Hachero

La idea es tan reciente como 2010 y el resultado resulta, cuando menos, curioso y agradable en una ciudad con otras iniciativas más desconcertantes, como estos rickshaws (pincha aquí). Un paseo histórico por un barrio recuperado del abandono, un suspiro de canal holandés y una buena manera de unir el arte callejero, tan denostado en medio mundo, con el embellecimiento de una ciudad. El proyecto de las pinturas, más bien graffities, se conoce como Proyecto artístico del río Melaka, Projekarm en malayo, y se trató de una iniciativa del gobierno local para rescatar del olvido una zona degradada en una ciudad que se expande en lo turístico desde hace casi dos décadas. Y no sólo con historia: graffities más al uso también recibieron la bendición local para que el barrio luzca más variado.

merlaka por hachero

merlaka por hachero

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Toda una lección de historia que permanece, desde dos mil diez, en las paredes del barrio que mencioné al principio, Little Amsterdam, ese remedo de Dutch con río a modo de canal holandés. ¿Por qué no pintamos las fachadas de las casas, de los hoteles, de las tiendas?, se dijeron. ¿Por qué no?, se contestaron. La zona se conoce también como Jalan Kampung Hulu, y el recorrido abarca desde el mercado central hasta el río Klang, una zona que en apenas un mes pasó del olvido al mundo multicolor. Pincha aquí para conocer algo más del proyecto.  Y pincha aquí para ver cómo se ejecutó. En este artículo dice que fue París su inspirador, cuando vieron que los franceses eran capaces de hacer una playa en la ribera del Sena. Si los franceses son capaces de construir una playa, ¿por qué no podemos nosotros reconstruir un barrio?

merlaka por hachero

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La idea cuajó bien en una ciudad que rebosa estudios de pintura y artistas que dejan su impronta en cualquier parte de la ciudad. Claro que el proyecto no podía dejarse en manos de cualquiera. Los graffities debían de ser ilustrativos, de calidad y que agradaran al paseante. No en vano el río Melaka, que también se conoce como Bandar Hilir, es un espacio nuevo en la ciudad puesto al servicio de los touroperadores que surcan ahora sus aguas llevando guiris desde su interior a la desembocadura. Los artistas vinieron de Singapur, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Hong Kong, Suecia e Italia, además de locales, artistas callejeros que enarbolaron la bandera del arte callejero como arte con mayúsculas como contrapunto al gamberrismo que muchos denuncian. Para saber más sobre los murales entra aquí.

merlaka por hachero

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Y así, entre el 1 de febrero y el 22 de febrero de 2010 el barrio pasó de ser tristón y gris a rebosar color e historia (aunque no todo sea historia). Fue la culminación de un proyecto que comenzó en 2001 y que le había costado al gobierno local nada menos que 65 millones de dólares entre dragado del río, limpiar cañerías e impulsar los cruceros fluviales. En 2008 la propia UNESCO reconoció el esfuerzo otorgándole el codiciado título de Patrimonio de la Humanidad. Hoy los graffities confieren a la Little Amsterdam un aspecto distinto, desenfadado, un agradable paseo, diferente. El graffiti como arte protegido por un gobierno local.

merlaka por hachero

martes, 25 de noviembre de 2014

Viaje a Brunei: Kampong Ayer es la ciudad sobre el mar más grande del mundo

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Antonio Pigafetta, el cronista de Magallanes en la primera vuelta al mundo, no tardaría en reconocer la extraña ciudad que describió en su visita a Brunei. Y eso que  mucho han cambiado las cosas desde 1521. Por ejemplo, aquella ciudad que él describió como 'construida sobre el mar, excepto la casa del rey y la de algunos hombres principales, y con veinticinco mil hogares, las casas todas de madera, edificadas sobre gruesas vigas que las elevan del suelo' sigue ahí, con una población que ronda las cuarenta mil personas, casi el diez por ciento de la población total del país, lo que la convierte en la ciudad sobre el mar más grande del mundo. Y las casas siguen siendo de madera, aunque algunos pivotes son ahora de cemento armado y sus peatones van vestidos y no como los que sorprendieron con su semidesnudez al cronista italiano.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el mar

Claro que los aires acondicionados de las viviendas rompen la estampa que contempló el italiano, los fuerabordas que surcan permanentemente las aguas del río Brunei no tienen nada que ver con aquellas en las que 'cuando sube la marea las mujeres van en barca para ir a vender y comprar lo que necesitan para subsistir', y el uso de que los locales hacen del teléfono móvil les aleja, ya definitivamente, de los lejanos tiempos del siglo XVI. La ciudad hoy se llama Kampong Ayer y es uno de estos remedos de Venecia que pueblan el planeta aunque desde su remoto enclave le reta en su antigüedad: de Kampong Ayer hablan archivos de mil trescientos años atrás.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Llegar a la Water Village, como le dicen aquí, no es difícil: de hecho es casi inevitable. A las orillas del río Brunei los taxis acuáticos se acumulan, apelan al visitante, sueltan y recogen incansables a los lugareños que se acercan al centro de Bandar Seri Begawan, la capital de Brunei, cruzan a toda velocidad de una orilla a otra y tratan de engañar en el precio al extranjero con una inocencia que raya lo infantil: '¿por qué quiere cobrarme el triple de esta mañana si yo soy el mismo?' El tipo te mira achinando los ojos y la respuesta se intuye en su gesto: ¡Ah, usted es el mismo!.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Y la ciudad más grande del mundo levantada sobre el agua se abre entonces inmensa en sus ocho kilómetros a lo largo del río Brunei. 'Veinte dólares de Brunei por ver los monos', ofrecen una excursión los taxistas sin caer en que los monos también sienten curiosidad y se acercan a la water village para torturar a sus vecinos, que huyen atemorizados cuando los ven aparecer, y a los visitantes esporádicos, que permanecen paralizados sin saber si correr o tirarse a las hediondas aguas.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero


El sultán de Brunei cuida de su rebaño y les ofrece, por ejemplo, sanidad y educación gratuita, les ayuda en la vivienda y vela para que nadie cometa pecados que puedan avergonzar a un buen musulmán. A las puertas de una tienda un comerciante me mira divertido mientras fuma un cigarro pero se esconde cuando saco la cámara. 'Es ramadán', se excusa y me imagino al sultán furibundo si encontrara la foto de un súbdito cometiendo semejante felonía. La ciudad se divide en barrios, unos recién construidos e impolutos, nuevos del paquete y con pasarelas firmes y sólidas, pareados modernos y de colores pastel, una monada sobre pilotes y unas aguas poco profundas y más o menos limpias.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero
Incluso en Kampong Ayer hay barrios y barrios...

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Pero más allá las aguas empeoran su aspecto, los desechos se acumulan bajo los bosques de pivotes y mucho más allá la acumulación conforma una estampa de la que ningún vecino debe sentirse muy satisfecho. El agua desaparece y una gruesa capa de basuras lo inunda todo: incluso en la muy nueva ciudad de Kampon Ayer hay clases...

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

La ciudad es un dédalo de pasarelas, algunas más precarias que otras, que comunica barrios nuevos con barrios viejos, pasarelas que llegan a paradas de taxi acuáticas que se yerguen sobre sus pilotitos aislados sobre el río o a colegios de los que salen cánticos infantiles y un sinfín de niños de uniforme. Hay comisarías y clínicas, mezquitas y un parque de bomberos, supermercados de barrio, museos para los turistas, zonas arruinadas por incendios, señores que arreglan sus lanchas motoras, espacios comunes, retratos del sempiterno sultán de Brunei, y por haber hay hasta monos que atacan a los vecinos (y de los que huyo ante la posibilidad de que me desequilibren y me lancen a las fétidas aguas). Aquí nació el sultanato y tal vez por ello el mismísimo sultán arregla muchas casas aunque otras tienen una pinta más estropeada. Pregunto al dueño de una de estas últimas: ‘soy filipino’, me dice, y entonces pienso que tal vez tenga algo que ver, pero más tarde el señor que fuma ante su tienda, me dice que no, que él es de Brunei y su casa luce igual de cutre que la otra.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

A las espaldas de la ciudad sobre las aguas se levanta el telón. Los vehículos de los vecinos esperan en la carretera que circunvala el barrio y nuevamente puede uno recordar que está en Brunei. Algunos coches deportivos, otros de gama alta, muchos de gama media pero nuevos como si los acabaran de comprar, una carretera con el firme en buen estado, la jungla espesa apenas a unos metros, con su amenaza de escupir monos furiosos que te tomen por el pito de un sereno.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

En realidad Kampong Ayer es una suma de barrios marineros, 42 exactamente, según consta en el centro de información del centro de la ciudad, si es que esta ciudad tiene algún centro. También dice que las pasarelas y caminos que recorren toda la ciudad suman 36 kilómetros y que es el corazón de la cultura del país porque de aquí partieron las actividades que dan sentido al país, desde el sultanato a la alfarería, sus trabajos textiles, su espíritu comercial. Fuera de Kampong Ayer, la jungla, espesa como decía, alguna columna de humo surgiendo espontánea del interior de la selva, una de las mejor conservadas de la isla de Borneo, el río, el petróleo, el sultán y su colección de caros vehículos.

Kampong Ayer, la ciudad sobre el agua más grande del mundo, por Hachero

Antonio Pigafetta, el cronista que narró la primera vuelta al mundo de la expedición de Magallanes, describió Kampung Ayer, en Bandar Seri Begawan, capital del sultanato de Brunei, como ‘la Venecia de Oriente’, otra Venecia más, en todo caso, que se une a aquellas cuatro casitas levantadas sobre pilotes que dio nombre a todo un país, Venezuela, a Suzhou, otra Venecia de Oriente pero denominada en su caso así por Marco Polo, aunque hay quien considera así a la ciudad de Bangkok. Por su parte, Giethoorn es la Venecia de Holanda, Annecy es la Venecia de los Alpes, Uidapur city es la Venecia de la India, en Benín está Ganvié, la Venecia africana, aunque Makoko, en Nigeria, le disputa ese título africano, tenemos Aveiro, que es la Venecia de Portugal, y los estadounidenses, que te lo disputan todo, tienen la suya: Fort Lauderdale, la Venecia de la Florida, y hasta en Cataluña hay otra Venecia, la de Empuriabrava, y el Puerto de Mogán, la Venecia de las Canarias. Por rizar el rizo, en Italia, el país de la Venecia original, hay otra Venecia más, y le dicen la Venecia de los pobres, Comaccchio, al sur de la Venecia original....

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