Mostrando entradas con la etiqueta kurdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta kurdos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

Viaje a Mardin: kurdos, libros infantiles y una larga historia (I)

En Cizre los niños kurdos pasan más tiempo lanzando cocktailes molotov que leyendo libros como los que me da Osmán


En una enorme mansión del centro de la ciudad de Mardin, Osman Baran quiere enseñarme algo: un libro infantil. Es más: muchos libros infantiles. Se empeña en que me los lleve a España y se los enseñe a todo el mundo. Gracias, le digo, pero me incomoda pensar en llevar esa enorme colección de libros infantiles en la mochila. 'Por libros como estos ha muerto gente en el Kurdistán', me dice serio y entonces bajo los ojos y los hojeo. Me parecen inocentes dibujos infantiles, están subtitulados y los libros además pueden leerse en dos direcciones.

mardinlibro

mardinlibro2

'Están escritos en turco y en kurdo y eso siempre ha sido un acto revolucionario', me dice Osman a través de mi amigo Yan, un arquitecto de Estambul que traduce al español. ¿Revolucionario un libro infantil? Miro circunspecto a Yan, con sus enormes pantalones bombachos, miro ceñudo a Osman, con su enorme bigote y su cara de oso grandote.

librosmardin7-imp

Pues sí. Los libros infantiles pueden ser revolucionarios y prácticamente cualquier cosa podía alcanzar esa categoría. Por ejemplo, en 2006 el alcalde de la cercana ciudad de Diyarbakir, Abdullah Demirbas, del partido Paz y Democracia, inauguró una estatua dedicada a la lucha contra el maltrato infantil y la fiscalía lo llevó a juicio porque pensó que era una clara alusión un niño kurdo de 12 años muerto por la policía turca durante una protesta. Las acusaciones de la fiscalía turca durante la primera década del siglo XXI alcanzaron ribetes de surrealismo por juicios como estos:

- Imprimir anuncios en turco y kurdo para concienciar sobre la lucha de los Derechos Humanos

- Traducir el sistema libre de software Ubuntu al kurdo

- Publicar libros para niños en kurdo y turco

- Publicar libros en lengua kurda sobre cómo mejorar la salud en zonas rurales

- Publicar un libro con nombres kurdos para bebés

- Repartir felicitaciones con la palabra kurda del nuevo año kurdo: Newroz

mardinlibros6-imp

librosmardin6

Hoy cosa ha cambiado levemente pero Osman recuerda orgulloso que fue su padre, Aziz, uno de los luchadores locales de la causa kurda. 'Mi padre levantó el primer cine de la ciudad, el primer festival de teatro, impulsó la publicación de libros escritos en turco y kurdo', comenta apasionado este antiEdipo completamente rendido a su papi. 'Llévese los libros', me insiste, y sin saber muy bien por qué aparezco en mi hotel con una colección completa de libros infantiles escritos en kurdo. Y con ellos me llevo la historia de los Baran, que el bueno de Osman se empeña en que escriba minuciosamente, desde 1927, cuando su abuelo, Aziz, fue expulsado de la ciudad tras la rebelión de Sheikh Said, que pretendía resucitar ese Califato que ahora levanta el Estado Islámico algo más al sur. 'La historia de mi padre es la historia de los kurdos en el siglo XX', dice, 'primero el genocidio cristiano, luego las revueltas por la identidad religiosa, más tarde la desaparición de la conciencia de etnia, luego los devaneos con los partidos comunistas y ahora la lucha por la integración'.

mardin54-imp
Las calles de Mardin son color miel y repletas de enormes mansiones que por la noche resultan tétricas y oscuras pero encantadoras

mardinlibros3-imp

El propio Sheikh Said murió ahorcado en 1925 indignado con un Ataturk que no quería más etnias que la turca en Turquía ni más religión que el Laicismo. Una afrenta que atormentaba a muchos kurdos piadosos, que no habían dudado en asesinar a cientos de miles de cristianos a las órdenes de los tres Pachás, culpables para siempre del genocidio de armenios y asirios como muestra de su lealtad al imperio otomano, un genocidio que ha pasado a la memoria kurda como Seifo, 'el año de la espada'. Claro que aquellos tiempos ya quedaron atrás y los tres Pachás y el mismo imperio otomano eran el recuerdo de una grandeza que ya no se vería más: era la hora de recuperar su identidad, pensaron antes de caer borrados por el enérgico Ataturk.

mardinlibros2-imp


El abuelo de Osman, Aziz, diluyó su espíritu kurdo en un mar de aculturación en el que cualquier etnia distinta de la turca no existía por decreto. Los kurdos fueron denominados entonces 'turcos de las montañas', y el esplendor pasado, (los kurdos se consideran descendientes de los Medos), se diluyó igualmente, a pesar de suponer un tercio de la población del país. Aziz encontró esposa en Diyarbakir y regresó a su ciudad natal cuando la revuelta se calmó para probar suerte en el transporte porque los seres humanos, pensaba, siempre necesitan comer y beber, dormir en una cama, vestirse e ir a otros lugares. Todo lo demás es accesorio, irá y vendrá, pero lo básico siempre será lo más seguro. Por eso, y una vez hicieron dinero con el transporte, acondicionaron la gran casa familiar como hotel. Era el año 1952 y todo funcionó hasta la muerte del patriarca, quien dejó como heredero al joven Aziz, el padre de Osman, con sólo 17 años, un joven que decidió estudiar economía para afianzar el pequeño imperio familiar.

mardinlibros1-imp


Y así, el joven heredero que rezaba cinco veces y cuyo padre había luchado por imponer la sharía descubre de pronto el marxismo y cae fascinado por las teorías del alemán. Tanto que en 1974 el hasta entonces rentable hotel cayó fulminado por las deudas. Y Aziz, obsesionado por las injusticias sociales, se presentó a las elecciones como kurdo marxista en una época de militares anticomunistas y de kurdos que no sabían que eran kurdos. Y encima perdió por sólo 125 votos. Aziz vuelve a intentarlo nuevamente en 1978, continúa Osmán, ahora en coalición con un amigo que admira a Mao Zedong, ¡¡un maoísta kurdo en las desérticas llanuras de la Anatolia turca!!. Así, de coalición en coalición, Aziz llega al Partido Turco Socialista del Proletariado, uno más de las decenas de partidos comunistas que jalonaba la Turquía de los años 70, y logra, ya en 1980, un tercio de todos los votos de su ciudad: Mardin. Pero el gafe acompañaba al ya político Aziz y el 12 de septiembre de 1980 el ejército irrumpe en la escena política con un golpe de estado marcado por una premisa: todos turcos, todos hermanos. Así pues, sobran las etnias diferentes, sobran llamadas religiosas a instaurar la sharía, sobran las guerrillas revolucionarias y étnicas (como el PKK de Abdullah Ocalan). Y el Aziz político, marxista, socialista y maoísta huye porque es sospechoso doble, por kurdo y por rojo, y huye hasta la (para mí) exótica Iskenderum, en la actual Irak, y tan asfixiado está el hombre que desempolva su espíritu empresarial cubierto durante años por gruesas capas de marxismo y triunfa con un negocio de avituallamiento de barcos.

librosmardin5-imp

Con el tiempo, y los militares lejos del poder (aunque no tanto), Aziz vuelve a casa, ya algo menos marxista pero siempre un izquierdista convencido y vuelve a deambular de partido en partido hasta que, en 1998, consigue el cargo de gobernador y hasta un puesto como parlamentario en Ankara (aunque el sistema electoral turco del momento invalida a los vencedores si el partido no logra un mínimo del 10% de la votación total). Sus últimos años los pasa en un quiero y no puedo, expulsado de la política por la nomenklatura y no por los votantes. Aziz se da a la bebida, a internet y a los cigarros que su madre le liaba compulsivamente. Ahora, ciego y casi paralizado, Aziz ofrece consejo a los kurdos que quieren escucharlo, les recuerda cómo sus compañeros terminaron muertos o en prisión y que la burocracia y la represión terminaron por minar su alma. Pero no la del pueblo kurdo, me dice su hijo, Osmán, mientras une en un hato todos los libros infantiles. No hay escapatoria: tendré que llevarme el lote entero, pero el rato y la historia han merecido la pena...

mardinlibros4-imp

viernes, 30 de octubre de 2015

Viaje al Kurdistán iraquí: la ciudad de Erbil tiene más de 44 siglos de historia (II)


En el muro de la citadela un vendedor de artesanías reúne en su escaparate lo más granado de la historia de Erbil. Los primeros cristianos, héroes kurdos, príncipes mahometanos, califas, mogoles y mongoles, una presión social que tiene mucho de tectónica y que une y separa pueblos a los que luego separará para volver a unir. Los kurdos se dicen descendientes de aquellos medos que destruyeron Nínive y la poblaron como dueños absolutos hasta el siglo X para recibir luego, por supuesto, a los árabes que en su expansión del islam la absorbieron al califato de los Omeyas, en primer lugar, y más tarde por abasíes, selyúcidas y hasta el propio Tamerlán, que la destruyó a finales del siglo XIV. La citadela que hoy veo y por la que camino es un fuerte levantado por el imperio otomano pero me lo imagino formando parte del entramado fangoso del subsuelo en unos siglos para que futuros viajeros paseen por un castillo construido sobre esta cima que ahora yo piso.

kurdistanirak26-imp

Poco que ver con la aldea que fue apenas un par de décadas antes. Capital del Kurdistán iraquí desde 1992, Erbil alberga el parlamento popular, llamada la Asamblea Nacional del Kurdistán Iraquí, y un gabinete integrado por los partidos mayoritarios, el PDK y el UPK, amén de otros partidos menores. Rebeldes por naturaleza y poco amigos de los sometimientos, nada raro después de tantos siglos soportando invasiones, los habitantes de la región se las tuvieron tiesas con Sadam Hussein. Los kurdos de Irak sufrieron una represión muy distinta de los kurdos de Turquía, los más numerosos: a diferencia de éstos, a los de Irak se les permitía el uso público de su lengua y hasta podían tener periódicos. Para cualquier kurdo iraquí el nombre de Mustafá Barzani es lo más parecido al padre de la nación: luchó contra los británicos cuando se apoderaron de la región tras la caída del imperio otomano, luchó contra el rey Faisal I de Irak, a quien los ingleses regalaron su polvoriento reino, Barzani fundó el KDP, el Partido Democrático del Kurdistán, conformó la milicia kurda, los hoy famosos peshmergas, que regularmente luchaban contra el gobierno de Bagdad.

Erbil por Hachero
Barzani está en todas partes...

Su nombre hay que confrontarlo con el de Yalal Talabani, su opositor y más joven, cultivado y con ideas izquierdistas. Ambos lucharon contra el ejército de Sadam a ratos y cuando llegaban a un acuerdo con Bagdad se enzarzaban entonces entre ellos por el control de la región. Barzani siempre soñó con la independencia y acudió con cierta regularidad a los EEUU para que les echara una mano, un tema que en Washington veían con exótica curiosidad. La inestable situación costó cientos de miles de vidas y millones de desplazados, escenas tan trágicas como el bombardeo con armas químicas de la ciudad de Halabya y aledañas y la inesperada explosión vital del Kurdistán iraquí como símbolo de seguridad y estabilidad.

Kurdistán iraquí por Hachero

La guerra de 1991 entre el régimen de Sadam Hussein y los Estados Unidos les dio una oportunidad: la zona de exclusión aérea, que prohibía a los iraquíes sobrevolar más al norte del paralelo 36, permitió labrar un futuro distinto, aunque lo que realmente hicieron fue una guerra de psicópatas entre las dos facciones, el PUK, una guerrilla organizada por el hijo de Barzani y apoyada por Irán y Siria, y el KDP de Talabani, apoyada por Bagdad. El caso es que en 1998 los Estados Unidos, que ya planificaban un Irak post Sadam y sabían de las enormes reservas petrolíferas de estos levantiscos vecinos de Erbil, impusieron una tregua y ayudaron a los guerrilleros del PUK a aplastar una guerrilla islamista que surgió en las montañas: Ansar al Islam, un grupo inquietantemente parecido a Al Qaeda y al Estado Islámico en sus planteamientos y en sus métodos, unos locos barbudos fanáticos del Islam ...pero de etnia kurda.

kurdistanirak8-imp

Hoy el Kurdistán iraquí tiene unas relaciones tan buenas con Turquía que hasta exporta petróleo a través de un oleducto construido al norte del país y Masud Barzani, el hijo de aquel legendario guerrillero, hoy no sólo es presidente sino que fue el primer mandatario kurdo en viajar a Diyarbakir, la capital del Kurdistán turco, un guiño al mundo de que los kurdos no renuncian a su gran ideal, el del Kurdistán como país, sin tener que añadirle Kurdistán Iraquí, o Turco, o Sirio, o Iraní. Un hecho curioso porque los turcos han bombardeado las montañas al norte de Erbil repetidas veces en busca de los guerrilleros del PKK, los kurdos turcos, que usaban la región para esconderse y coger fuerzas para seguir atacando a los militares de Estambul. Los kurdos de Turquía, sobre todo, observan con evidente envidia el devenir de esta región a la que nunca faltan desdichas: hoy es el Estado Islámico el que amenaza la tranquilidad y la inversión de miles de millones de dólares para convertir Erbil en una suerte de Emirato del golfo. Y algo han conseguido porque tiene las tasas de pobreza más bajas de Irak, el mayor índice de seguridad y hasta la ONU reconoce esta ficción nacional con el título de 'entidad federativa'. Una entidad federativa que cuenta con su propia bandera, 'Alaya rengin', roja, blanca y verde y con un sol como presidente.

Erbil por Hachero
Este es el paisaje habitual de Erbil: grúas y apartamentos de lujo

Wael me pasea por el barrio de los ricos. Y no es cualquier cosa porque todos los barrios nuevos tienen aspecto de estar habitados por ricos. Esplendorosa destaca the White House, una réplica exacta de la Casa Blanca de Washington. 'Esa es más interesante', me indica Wael ante un enorme y deslumbrante chalet, 'porque el dueño la levantó hasta tres veces pero no terminaba de gustarle y ordenó demolerla otras tantas veces hasta que ahora parece que está satisfecho...'. Como contrapunto, y al atardecer, el centro de Erbil parece detenido en el tiempo. Los abuelos se sientan al fresco de las fuentes, con la citadela al fondo, visten orgullosos sus trajes tradicionales con esos pantalones bombachos que deben ser un sueño de los herniados, manosean sus rosarios, rezan mientras fuman sus arguiles, toman té y las mujeres, con riguroso velo, pasean rodeadas de nubes de niños.

Erbil por Hachero

Pero en los barrios la cosa es distinta. Los cuatro por cuatro, siempre nuevos e impolutos, cruzan las avenidas recién asfaltadas, las grúas forman parte del paisaje inmobiliario, de un coche de alta gama baja una escultural muchacha en minifalda pero con hiyab, a mis espaldas un grupo de chicas ríe estrepitosamente mientras sorbe la boquilla de la pipa de agua. En los centros comerciales no falta mercadería. 'Todo es petróleo', me dice Wael, 'y mientras siga así no tenemos miedo del Estado Islámico'. 'Le daré un ejemplo', me dice, 'los directivos de Exxon tienen alquiladas dos plantas de un hotel de lujo y pagan más de medio millón de dólares al mes: ¿cómo van a permitir que los yihadistas les fastidien el negocio?

kurdistanirak27-imp

kurdistanirak23-imp

En el verano de 2014 un escalofrío recorrió la ciudad: los barbudos del ISIS se acercaban y cundió el pánico, muchos se subieron a los coches con la intención de huir. 'Yo no', dice Wael, 'porque vi que los directivos de Exxon ni siquiera se inmutaban...' A pesar de que la región es más segura que el resto de Irak, y se nota en esos enormes norteamericanos que uno encuentra a veces comprando fruslerías por el centro, los atentados no son imposibles y aventurarse fuera de la ciudad es poco menos que un suicidio si no se va bien acompañado. De hecho las ciudades del país a veces resultan casi inalcanzables, dependiendo de cómo evolucione la guerra contra los yihadistas. Duhok, Halabja y Solimania son las otras cabezas de gobernación que cuesta visitar por el temor a un secuestro. La carretera a Bagdad sufre de esporádicos controles del Estado Islámico y en sus cunetas aparecen repetidamente conductores asesinados. La que conduce a Mosul es una vía muerta porque, de momento, Mosul está en manos de los barbudos.

kurdistanirak9-imp

Por si fuera poco, la hasta hace poco casi que aldea polvorienta con cuarenta y tres siglos de historia es solidaria y tiene repartidos por su perímetro urbano más de cuarenta mil refugiados desplazados por los yihadistas. Al norte de la ciudad, en un suburbio cristiano y floreciente llamado Ainkawa, se han concentrado los cristianos alrededor de la iglesia de Saint Joseph. Más allá están los sunitas, y los yazidíes, los chabaquíes, hay chiítas que han venido del sur, en algún lugar están los zoroástricos. Para ser una sola ciudad, su variedad étnica y religiosa es asombrosa. Además tienen campos de refugiados, o edificios a medio construir, que cumplen la misma función, pero los desplazados son libres de pasear por la ciudad. En el mercado me encuentro a un sunita de Mosul al que entrevisté en su tienda. Del campo de Horsham sale una extensa familia para 'pasear'. Los cristianos parecen intercambiables y aparecen en varios puntos de la ciudad saludando como tal cosa. Los carteles indicativos de la autopista también añaden una tentación de interés suicida: por aquí se va a Bagdad.

erbil por Hachero
boda kurda en Erbil por Hachero

Los espíritus acumulados de cuarenta y tres siglos de historia observan las evoluciones de los hombrecillos desde lo alto de la citadela. Los temores que nos causa Al Baghdadhi, los orates de Al Nusrah o los bombardeos aliados no les asombran en absoluto. ¡Cómo asombrar a unas piedras que han visto pasar a Ciro el Grande, a Darío el Persa, Alejando el Magno o Gengis Khan! ¡Cómo asombrar a una gente cuyos abuelos lucharon contra el Gran Tamerlán, los Omeya o las tropas de Sadam Hussein! Abandono Erbil con una sorpresa: los controles son mucho más exhaustivos para salir que para entrar y el aeropuerto tiene una terminal de mentirijilla, tan sólo para chequear a los viajeros. Pero me voy con un buen sabor de boca, el de un país de opereta que aspira a convertirse en una nación de verdad y que sienten haber dado ya el primer paso. El mayor pueblo sin nación del planeta ya ha metido la cabeza. Ahora sólo falta que la comunidad internacional supere las divisiones interesadas que los británicos y franceses trazaron tras la caída del imperio otomano y que los kurdos de Turquía, Siria e Irán se les unan en un nuevo país. Una tarea titánica y poco menos que imposible a día de hoy. Hasta que se visita Erbil y uno duda. Tal vez el Kurdistán sea algo más que una ficción.

kurdistanirak1-imp

miércoles, 28 de octubre de 2015

Viaje al Kurdistán Iraquí: la ciudad de Erbil tiene 44 siglos de historia (I)


'Son cabezas de yihadistas del Daesh (el Estado Islámico)', bromea guasón un muchacho tras su puestecillo de cabezas de oveja, '¡haga una foto!'.

kurdistanirak31-imp

¿Un puestecillo de cabezas de ovejas? Los pobres bichos conforman una suerte de cuadro fúnebre, la más literal definición de naturaleza muerta. Además de resultar muy revelador sobre el humor de los vecinos de este extraño país. Unos vecinos que tienen a tiro de piedra la vanguardia del Estado Islámico, pero que se declaran enemigos jurados de los yihadistas, alérgicos a las barbas y amigos sin cortapisas de los infieles blancos de los Estados Unidos. ¿Quiénes son estas gentes?

kurdistanirak35-imp

Al norte de Irak existe un país que ni nombre tiene siquiera. Aspira a formar parte de una entidad superior, lo que viene a ser una nación de verdad, aunque la dificultad es tan grande que, por si acaso, ellos han comenzado ya a vivir su ficción de país. Por eso tienen capital con parlamento, presidente y fronteras, aeropuerto internacional y unos visados sin gracia que conceden automáticamente a cualquier europeo que se decida a visitarlos. El país en cuestión se llama Kurdistán Iraquí, su capital es Erbil y tiene como fronteras Turquía al norte, Siria al oeste, Irán al este y el resto de Irak al sur. Confieso que viajé al Kurdistán Iraquí con cierta aprensión porque la sola palabra 'Irak' ya impone, por mucho que lo adornen con eso de Kurdistán, y uno no sabe nunca qué demonios va a encontrarse.
Erbil por Hachero

Ya en Estambul el encargado de la compañía aérea me mira con ojos escrutadores: ¿para qué quiere ir a Irak?, me pregunta sin pudor alguno, ¿y a usted qué le importa?, le respondo malhumorado, ¿viaja solo?, insiste el azafato, 'tal vez no', le digo antes de recuperar mi pasaporte, la tarjeta de embarque y la tranquilidad para colocarme en la cola. Miro a mi alrededor: un trío masculino parece recién salido de alguna remota aldea de las montañas, una señora inusualmente emperifollada riñe a una niña vestida con ropa de Disney, en mi delirio imagino a todos involucrados en guerras, espionajes, asuntos turbios y crímenes sin nombre.

kurdistanirak37-imp

Pero no. El viaje ofrece tiempo suficiente para pensar en muertes convulsas, coches bombas y secuestros indignos pero la llegada a Erbil comienza a despejar dudas. El aeropuerto es nuevo como recién salido de una tienda de regalos, la terminal de llegada recuerda vagamente a la terminal 4 de Barajas (perdón: Adolfo Suárez), la cinta de equipajes es desconcertantemente rápida y el visado se consigue en unos segundos. Una vez en el exterior comienzo a asumir que realmente estoy en Irak: los alrededores del aeropuerto son una continuación del desierto, veo helicópteros patrullando, algún vehículo militar que rompe el horizonte y al fondo, a siete kilómetros, Erbil, la aldea que aspira a ser emirato del golfo pérsico. Y empeño le pone. Sobre el horizonte se recortan las decenas de barrios que se construyen a toda prisa, altos edificios de lujo, trabajadores orientales, un tráfico denso sin resultar aún agobiante, mucho vehículo nuevo japonés y coreano.

kurdistanirak6-imp
kurdistanirak3-imp

Erbil llevaba buen camino: el petróleo te da la posibilidad de la apariencia, los amigos norteamericanos músculo y el rumor de un nuevo paraíso consumista te acerca ricachones de todo oriente medio dispuestos a gastar petrodólares en nuevos comercios, nuevos casinos, nuevos desagües. La atracción que sienten los kurdos iraquíes hacia los estadounidenses es tal que hay referencias en los sitios más insospechados: banderas en las tapicerías de los taxis, en las alfombras tejidas a mano, establecimientos de comida rápida, torres de oficinas, concesionarios de automóviles, barrios con nombres como 'English Village' o 'Italian Village'.

Erbil por Hachero

El taxista me lleva al hotel con una rapidez que no volveré a encontrar durante mi estancia: la ciudad ha crecido tanto en tan poco tiempo que los hoteles crecen como setas tras una lluvia otoñal y es imposible conocerlos todos. Erbil se ha desarrollado en círculos concéntricos y su centro es la famosa Citadela, declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco y uno de los asentamientos humanos más antiguos poblados ininterrumpidamente. La mezquita de Shekhalla, su bazar, teterías y organismos oficiales, consulados incluidos, ocupan el segundo círculo, y conforme se abren los círculos se moderniza la ciudad hasta alcanzar el delirio de bosques de rascacielos con estupendos acabados, familias que devoran comidas en restaurantes a la última moda y centros comerciales, muchos centros comerciales, por doquier y como símbolo del progreso. Las marcas de moda en París, Londres o Madrid tienen réplica aquí y proliferan tanto como los hoteles.

Erbil por Hachero
kurdistanirak21-imp

La historia de Erbil comienza hace la friolera de cuarenta y cuatro siglos, en el XXIII A.C., aunque puede ser incluso anterior. De hecho existe un texto del siglo XXI A.C. que ya habla de Erbil como sede del templo de Ishtar, diosa babilónica de la fertilidad. La citadela se yergue majestuosa aunque un tanto kitsch con esos ladrillos vistos que la UNESCO se esfuerza en rehabilitar. 'Antes vivían algunas familias, ahora sólo queda una', me informa un vigilante que, no obstante, no me deja recorrer las calles del interior porque todo está en obras. 'Hubo una empresa española pero se fue porque no le pagaban', me dice el buen hombre y pienso entonces en la calamidad que tenemos los españoles, negados siempre en el cobro.

kurdistanirak36-imp

kurdistanirak2-imp

Bajo mis pies, la ciudad de Erbil pero también al menos otras nueve ciudades que han florecido y declinado en el mismo terreno, dejando ahora la sensación de estar subido en una colina que resulta ser una montaña de escombros con restos de cuarenta y cuatro siglos. Una locura, me digo mientras observo cómo sobresalen de la montaña ladrillitos, piedras labradas, restos que sabe Dios de qué siglo serán.

kurdistanirak16-imp

Porque la ciudad tuvo tanta relevancia que por ella lucharon los reyes de Asiria con los de Babilonia, los medos la tomaron cuando destruyeron Nínive y el rey persa Ciro II El Grande la incorporó a la satrapía de Asiria. Leer la historia de Erbil es como meterse en un comic de caballeros de imperios desconocidos y lejanos. Darío I derrotó aquí a los sagartios y Alejandro Magno hizo lo propio con Darío I, los Partos se enseñorearon de la región y se la disputaron los turcos selúcidas, los armenios la arrasaron pero huyeron ante el empuje de los romanos y Trajano la hizo parte de la región de Asiria. Por si fuera poco en Erbil se establecieron los primeros cristianos y en el año 100 D.C tenía hasta un obispo aunque poco antes fue judío y se le conoció como Adiabane. Uno siente escalofríos al pensar que esos vestigios están ahí abajo, un enorme cúmulo de sedimentos históricos, y todavía no he hablado de nuestra era: la de Cristo. Pero eso será en el próximo post...

kurdistanirak17-imp

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Viaje a la frontera turco-siria: V de Kobane


En la cola del reparto de alimentos de la Media Cruz Roja, o en las escaleras a medio acabar de un edificio sin terminar, en el interior de una mezquita, en las calles, en tiendas, en comercios cerrados, en jardines y en los campos de refugiados. Los vecinos de Kobane refugiados en la ciudad turca de Suruc sacaban la mejor de sus sonrisas y ponían dos dedos en forma de uve. V de Kobane. V de resistencia, de no podrán con nosotros. V de Victoria.

v de kobane-imp

¿O será V de paz? ¿De basta ya? El uso de los dos dedos en forma de V se popularizó en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces no hay poderoso o mindundi que no lo haya usado. Un gesto tan natural que sale sin pensarlo, sin pretenderlo, un gesto de dignidad o de cabezonería pero un gesto que se ha convertido en universal.

v de kobane 9-imp

v de kobane 8-imp

Durante la guerra de los Cien Años los franceses juraron cortar los dedos corazón e índice de todos los arqueros británicos que capturaran en la batalla de Agincourt para que nunca más pudieran disparar sus flechas. Los ingleses, sin embargo, salieron victoriosos y se dedicaron a enseñar esos dedos tan odiados en Francia, unos dedos que, además, formaban una V, la V de victoria. Eso, al menos, dice la leyenda (pincha aquí), según unos escritos de Jean de Wavrin contenidos en la Biblioteca Nacional de Francia en los que se hablaba de que 'cortarían tres dedos de la mano derecha a todos los arqueros hechos prisioneros para que no murieran más hombres ni caballos' (sic).

images-3images
Unknown-4Unknown-2

Pero un historiador inglés le dio la vuelta a la tortilla porque vio que los tres dedos exigidos por los franceses excedían en uno a los ofrecidos por los ingleses y en ese mismo artículo recuerda ese gesto en la mano del rollizo Winston Churchill repetido hasta la saciedad. Sir Winston no desaprovechaba la ocasión para hacer el símbolo de la V y se popularizó como el de la Victoria.

RICHARD NIXON FAREWELL
Unknown-6Unknown-7
Unknown-8

Sea suyo, sea de los arqueros, sea un símbolo esotérico o sea lo que sea, los dos dedos en forma de V ya son una propiedad del planeta entero y aunque todo parece indicar que tiene cierto origen anglosajón, no hay persona en este mundo que no lo use como propio. El Washington Post enumera esta serie de personajes y momentos curiosos, comenzando por la la BBC, donde se menciona a un tal coronel Britton instando a usar el símbolo como gesto de resistencia en los territorios ocupados de Francia frente a los invasores nazis. La V es la inicial de la española Victoria pero también de la inglesa Victory y de la francesa Victoire y de la holandesa Vrijheid, que significa libertad. Los afroamericanos en los tiempos de Luther King usaban la doble V como reclamo de igualdad. Truman, Eisenhower o Nixon también usaron este gesto, este último de un modo especialmente ridículo que ha pasado a la historia. Por no hablar de Lech Walesa, en su épica lucha contra la Unión Soviética, la inefable Margaret Thatcher tras derrotar a los argentinos en la guerra por las Malvinas, o Yaser Arafat al modo Churchill: repetidamente, siempre que tenía ocasión, casi como modo de reafirmarse.

v de kobane 4-imp

v de kobane 2-imp

'Kobane será nuestro Stalingrado', decían, y dicen, los kurdos, y supongo que lo dicen, y lo decían, desde el punto de vista soviético, del de los vencedores, los de la V. Los combates se producen en cada calle, en cada casa, en cada estancia, y la sensación que flota en el ambiente es que el vencedor, el de la V, se llevará también la victoria final de la guerra, como ocurrió en Rusia. Claro que ni Kobane es Stalingrado ni el número de muertos de la segunda es comparable a los que ya han caído en la primera. Los kurdos sueñan con poner la primera piedra de un estado independiente, un Kurdistán que englobe a los kurdos de Siria con los del sur de Turquía y los ya independientes de facto del norte de Irak. Al menos esos. Los kurdos de Irán tendrán que esperar porque su inclusión en ese hipotético país es algo menos que una quimera (de momento).

v de kobane 6-imp

Pero mientras eso ocurre, los vecinos de Kobane que han ocupado cualquier hueco de Suruc, desde campos de refugiados en mitad de sembrados a edificios a medio construir o mezquitas atestadas, levantan sus dedos índice y corazón y posan ante las cámaras. Victoria, paz, tesón. No importa. Y tampoco importa que el gesto venga de los arqueros británicos, de Winston Churchill o de John Lennon. Estamos aquí, parecen decir, no han podido borrarnos del mapa. Y eso siempre es una victoria. Con Uve.

v de kobane 7-imp

Donativos

Publicidad