Mostrando entradas con la etiqueta Ejercito Libre de Siria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ejercito Libre de Siria. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de diciembre de 2012

Viaje a Ras al Ayn: Siria es un país donde todos luchan contra todos y Ras Al Ain su mejor ejemplo

Rebelde del ELS sentado cómodamente en un sofá tras una batalla en Ras al Ayn


Corría el año 1129 cuando el caudillo cruzado Joscelin de Cortenay, más conocido como Joscelin I o por sus títulos nobiliarios, a saber: Príncipe de Galilea, Señor de Turbessel y Conde de Edessa, (la actual Sanliurfa), sitió la ciudad de Serekani y pasó a cuchillo a casi toda su población árabe. Una matanza que aún resuena en la memoria colectiva de los árabes, dispuestos a no dejar pasar ni una más en la tierra del reino de Sikan, los neoasirios que, a su vez, perdieron la posesión de sus tierras para que otros la nombraran como les viniera en gana: Resaina, Ayn Warda y hasta Tedosiopolis, en honor al emperador bizantino Teodosio I. También los armenios pusieron el suyo: Karen, el mismo que tuvo en su tiempo la moderna Erzurum y que no hizo más que liar a los viajeros, que no sabían si iban o venían. Pobre y atormentada tierra, Serekani, o Karen, o Ayn Warda o como quieran ustedes llamarla, tiene la desgracia de estar enmedio de todo. Los asirios fueron sustituidos por los salsánidas, quienes a su vez fueron expulsados por los armenios, quienes a su vez fueron enviados a hacer puñetas por los árabes en el 640, quienes a su vez fueron expulsados por los bizantinos, quienes a su vez... El lío de pueblos es tan monumental como el que se da habitualmente en esta región, atormentada ella también por el ir y venir de las civilizaciones de Oriente Medio. Lo interesante es que hoy sigue la lucha, siguen los enfrentamientos y seguimos sin saber quién mantendrá el poder en los próximos años. Lo que no puedo dudar es que, sea quien sea, lo hará por poco tiempo porque incluso el terrible Timur, ya saben, aquel energúmeno que construía pirámides con las cabezas de los soldados derrotados, saqueó la ciudad a finales del siglo XV y pasó a ser conquistador y conquistado.



Los vecinos de la actual Serekani, por lo tanto, no viven nada nuevo estos días. Los árabes del Ejército Libre persiguen a los pocos fieles al régimen de Al Assad como el cazador acecha al conejo (sólo que los conejos escapan por las vallas agujereadas rumbo a la ciudad turca de Ceylanpinar, donde llegan moribundos y muchos mueren ya en el hospital). Pero los cazadores árabes tienen caza asegurada. Por ejemplo, Goran Deriki, un guerrillero kurdo del YPG, algo así como la Unión de Protección Popular, y que es una fuerza étnica diferente alPKK que actúa en Turquía, murió en Serekani, que hoy es Ras el Ayn en árabe (para mayor desconcierto del recién llegado, que cree buscar una ciudad cuando está ya en ella...). Así pues, con el fantasma del sanguinario Joscelin I, el Cruzado, y el no menos ignominioso Timur flanqueándole, sabemos que los árabes apoyados por los turcos luchan contra los kurdos, apoyados por no se sabe quién. La lucha no es moco de pavo: ha habido enfrentamientos con decenas de muertos, y lo dice el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos como voz autorizada. Claro que eso de que el YPG es un grupo distinto del PKK es algo que no todos están dispuestos a admitir, sobre todo Turquía, que ve en el Partido de la Unión Democrática (el PYD, el más poderoso partido kurdo de Siria) una sucursal del PKK de Abdullah Ocalan y al YPG, por lo tanto, una sucursal de una sucursal del PKK. Aquí hablan con ellos, una cosa que esbastante difícil de lograr.  Y es que la baza con la que cuentan los kurdos es la de la unidad, el YPG es bastante homogéneo frente a la explosiva mezcolanza de facciones que se dan cita en el Ejército Libre de Siria, financiados por los saudíes y qataríes, apoyados por Turquía y jaleados por los EE.UU y Europa: supongo que serán conscientes de que en su interior hay fuerzas que luchan contra occidente y que el apoyo actual se basa, más que nada, en ir eliminando paso a paso enemigos, en este caso hacer caer definitivamente a Al Assad y luego ya veremos (aunque el precedente de Gadaffi en Libia debería plantear más dudas que respuestas).


Sin embargo, el consejo nacional kurdo, que engloba a todos los kurdos incluidos los que están fuera del YPG y del PYD, parece haber aceptado integrarse en la Coalición Nacional Siria, el KNC, una suerte de paraguas universal y así se ha expresado Abdulhakim Bashar, que es el portavoz de esta organización. Claro que incluso en esta aparente unión existe polémica porque surgen voces discrepantes en el Comité Supremo de los Kurdos, otra organización que engloba esta vez al KNC y al Consejo Popular de los Kurdos occidentales. Un lío en toda regla que demuestra la división que reina no sólo entre los árabes sino también entre los kurdos y que explica tal vez por qué los rebeldes, a pesar de tantas armas y tanta financiación, no termina de derrotar por completo a las fuerzas de Al Assad. En el norte, mientras tanto, el ejército regular no produce miedo sino de cuando en cuando, en esas ocasiones en las que aparece un caza bombardeando a diestra y siniestra. El miedo lo producen, más bien, los enfrentamientos de los disidentes, de los doblemente rebeldes, de los opositores de los opositores. Una batalla más que relatar en un futuro jalonado de batallas, de nombres ilustres, de víctimas anónimas y de una ciudad con mil nombres y una tragedia: está enmedio de todo.

©José Luis Sánchez Hachero
sanchezhachero@hotmail.com

sábado, 24 de noviembre de 2012

Viaje a Siria: atrapado en la frontera con Turquía mientras los rebeldes toman Ras al Ayn (y II)


este rebelde lleva una guerrera militar que me parece robada del ejército regular


Después de entrar en Siria sin tener la intención y verme rodeado de los rebeldes del Ejército Libre de Siria, mi empeño en volver a Turquía a través del agujerito por el que entré se vieron frustrados porque los militares lo habían tapado y uno de ellos me amenazaba con un fusil. 'Si quiere entrar, únase a los refugiados', me indica el soldado con cierto enfado. Uhmm, pensé en ese momento, estoy atrapado en Siria y me temo que no es ni el país ni el momento más indicado para quedarse encerrado aquí dentro. Puedes ver el relato de mi entrada en Siria aquí. Aturdido por lo extraño de mi situación y cojeando ligeramente me uno a un grupo de sirios que busca refugio en la vecina Turquía. Hay una mezcla en sus rostros de pánico a los bombardeos y de extrañeza al verme allí que no puede sino conferir un matiz cómico a este drama. 



huyendo de Siria junto a los refugiados...

Tras varios intentos frustrados por colarnos por alguno de los numerosos agujeritos practicados en la alambrada, un soldado nos hace señas: por aquí, parece decir, por aquí pueden pasar. Y allí vamos, con cierto temor de que nos vuelva a enviar nuevamente para atrás. A nuestras espaldas, de cuando en cuando, pasan rebeldes con sus fusiles, están muy cerca de los militares turcos, pueden tocarse si quieren y, de hecho, charlan entre ellos en kurmanji, el dialecto kurdo de la región. Entre los rebeldes de Ras Al Ayn hay árabes que luchan contra Al Assad pero también, y sobre todo, kurdos que habitan la región y que generan tanto temor entre los políticos turcos como antes lo generaban entre la familia Al Assad y los suyos. La historia de estos kurdos sirios es ciertamente llamativa: reprimidos por el gobierno de Hafez Al Assad, que era el padre del actual presidente, de Bashir, los kurdos sirios vivían bajo estricta vigilancia, no fuera a ser que les diera por exigir la independencia como sus primos de Turquía, de Iraq o de Irán. Pero, y al tiempo, cosas del Gran Juego y de la Realpolitik, los Al Assad, Hafez (recordemos: el padre de Bashir) pero también Rifaat, hermano de Hafez y tío de Bashir, dieron cobijo en los ochenta a un jovenzuelo rebelde que quería luchar contra el gobierno turco, un tal Abdullah Ocalan, al que dieron además todo tipo de facilidades y contactos. Los Assad querían fastidiar a los turcos, con los que siempre han tenido una rivalidad que tal vez colee de los tiempos del imperio otomano, cuando Estambul era dueña y señora de estas tierras. Ocalan y el PKK decidieron hacer la vista gorda con los excesos que cometían los Al Assad con sus primos de Siria siempre y cuando les concedieran acceso a otras fruslerías: por ejemplo, a los palestinos de la OLP, que se los llevaron a los campos de la Bekaa, en el norte del Líbano, ocupado en aquel entonces por Siria, donde el PKK se transformó de partido radical en guerrilla hecha y derecha, o a cierto armamento con el que equipar a los recién formados guerrilleros, o a varios santuarios en los que poder tomar respiro y volver a atacar al ejército turco. Así que los kurdos sirios quedaron relegados al ostracismo por mor de la gran patria kurda que tendría que venir algún día indeterminado y, según Al Assad y Ocalan, no gracias precisamente a ellos. Pero aquellos tiempos pasaron, Rifaat, el tío del actual Bashir Al Assad, vive ahora en París, sin miedo a pagar por las cuarenta mil muertes que provocó en Hama, en una revuelta muy parecida a la que ahora vive Siria, Hafez murió y ahora el pequeño, Bashir, ve cómo día a día pierde territorio en su país. Después de tantos años dando cobijo a Ocalan y de fastidiar en todo lo que pudo al gobierno de Ankara ahora los turcos parecen decir: ¡nos toca!
rebeldes árabes en Ras Al Aym
en cambio, este rebelde habla kurdo
Estos combatientes se saludan tras la gran batalla por Ras Al Aym


De hecho, aseguran ciertos medios que los militares turcos trasladan combatientes árabes a lo largo de la frontera para que ataquen puestos claves del ejército de Al Assad al tiempo que destruyen las posiciones de los kurdos del norte de Siria: Ankara quiere evitar a toda costa que la desintegración de su vecino del sur conlleve una independencia de facto de los kurdos y la región pueda convertirse en un nuevo bastión del PKK, el Partido de los Trabajadores, considerado por Turquía (y por la UE, y hasta por los EE.U) una organización terrorista de la que puedes encontrar más información aquí. Bastante tienen ya, parecen pensar, con el norte de Iraq, también zona kurda y con una libertad muy amplia tras la caída de Sadam Hussein, otro bastión del PKK donde se esconden sus guerrilleros y donde los aviones turcos sueltan bombas casi que todas las semanas. Algo hay, mira aquí. Los árabes que han expulsado a los militares de Al Assad ahora luchan contra los pobladores originales de la zona, que se han organizado alrededor del PYD, el Partido de la Unión y de Democracia. Aquí puedes ver que los enfrentamientos ya tienen cierta repercusión internacional: kurdos contra rebeldes árabes.


Por fin un agujerito por el que puedo colarme

El caso es que el soldado charla en kurmanji con el rebelde a través de la alambrada de espinos mientras nosotros, pobres refugiados, esperamos al sol que nos atienda. De pronto parece caer otra vez en la cuenta de que estamos ahí, esperando su piadosa mirada. Abran las maletas, nos dice, y comienza el lento escrutinio de las pertenencias. Un señor con una kefia roja que carga una pesada maleta con ruedas saca sus cosas, tiene decenas de calzoncillos, qué digo decenas, se me antojan cientos, tal vez sea un comercial, pienso en plena insolación, puede que tuviera una tienda en Ras Al Ayn, pero espera, entre los calzoncillos lleva un álbum de fotos, el soldado lo abre curioso, todos asomamos las cabezas para descubrir que se trata de un álbum de bodas, el tipo de la kefia roja tiene varios años menos, se le ve alegre bailando con una señora que presumo será su señora, la de él, bailan bajo la atenta mirada de una multitud en un gran salón, tal vez sea Ras Al Ayn pero puede que no, no lo sabré nunca porque ahora le toca el turno a las camisas, que pasan por las manos del soldado sin que se abra ninguna, en uno de esos absurdos milagros que a nada conducen. Con la alambrada a mi espalda, y los rebeldes a pocos metros mirándome curiosos, sólo puedo pensar en qué bonita iba la novia. Al suelo caen más calzoncillos, una bata horterísima, de otra bolsa un señor saca una bolsa con cientos de papelitos que parecen confeti, todo el grupo tiene el ceño fruncido aunque les alegra verme ahí, parece que sienten que el refugiado no siempre tiene que ser árabe o negro o de ojos rasgados, que un tipo occidental también puede serlo, aunque sea por un ratito. 

Un refugiado me hace una foto porque no termina de creerse que un español vaya con ellos y el soldado turco está ya hasta la coronilla de todos nosotros

Tal vez por eso uno saca el móvil y me hace una foto y pienso que en algún hogar de un refugiado sirio habrá un teléfono en el que se enseñen unos a otros mi imagen polvorienta pegado a una alambrada unido a un grupo de refugiados que huyen de Siria. A nuestras espaldas, un depósito de grano y trincheras con soldados que apuntan no se sabe a qué. Los rebeldes de la alambrada se acercan aún más, uno de ellos es un calco de Dani Alves, el futbolista del Barcelona, bromean a mi costa y no parecen llevarse del todo mal con el militar turco. Se preguntan cosas, charlan sin la acritud que el turco me demuestra a mí, que me ha requisado el pasaporte por listillo y por ir colándome por donde no debo. Cuando por fin los refugiados se han largado y la fotocopia de Dani Alves se marcha con su amigo y su ametralladora a otra parte, el soldado me recuerda que estoy retenido, que tiene mi pasaporte y que me llevará ante el oficial que ejerce de superior en la zona. 

Estos refugiados sirios vuelven desde Turquía a Ras Al Aym porque la creen segura

No soy, pues, uno de esos 450.000 refugiados sirios que han salido del país desde que comenzó la guerra, prácticamente la mitad de esa cifra sólo desde septiembre. Un ejemplo: Turquía ha recibido a unos 125.000 refugiados con pinta de tales, refugiados de foto en blanco y negro que cruzan la frontera con lágrimas en los ojos y una maleta llena de calzoncillos y de fotos de boda descoloridas. La realidad es que son muchos más, y puede usted verlos en las grandes ciudades del sur de Turquía: llegan a Gaziantep, a Hatay, o incluso más allá, conduciendo sus poderosos cuatro por cuatro, familias enteras cargadas de maletas de calidad en cómodos vehículos y que luego descansarán en hoteles de, al menos, tres estrellas mientras deciden maniobrar y esperar a ver qué ocurrirá en su país. El soldado debe tener miedo de que los soldados de Al Assad les cuelen calzoncillos que no son suyos, o que los carguitos de Al Assad huyan de los rebeldes haciéndose pasar por tristes comerciantes de papelillos. Pero me temo que estos pasaron ya las fronteras sin dejar constancia en las listas de ACNUR. La frontera luce, mientras tanto, jalonada de campos de refugiados, campos como el de Kilis, de casa prefabricadas, o como los de Ceylanpinar, Osmaniye o Islahiye, este último en el limbo de la fama después de que lo visitara Angelina Jolie

Este es el puesto fronterizo que separa Siria de Turquía y que ahora está en manos rebeldes

Lejos de parecer Angelina Jolie, recorro los doscientos metros que nos separan del puesto de control. Los soldados turcos se arremolinan para mirarme, me hablan en turco, soy una novedad absurda, un disparate proveniente del lado equivocado, me señalan unas instalaciones en el lado turco, hay prensa extranjera, debidamente acreditada, todos con chalecos antibalas azules y uniformados, esperando una señal para acudir en comandita a donde el mando turco les indique. Yo me he saltado el protocolo, les he punteado y ahora el oficial me habla de un modo duro pero en turco, que suena como más duro y, al tiempo, me provoca una feroz indiferencia. El oficial me pide la cámara: como castigo, parece decirme, te borraré las fotos que has hecho en Siria. Le pongo cara de póker, cara de me da igual todo, cara de que mi drama no llega ni a chiste en comparación con los miles de refugiados que abandonan Ras Al Aym con la inquietud de saber si quedará algo de sus hogares cuando vuelvan. Y mientras yo recibo mi rapapolvo los refugiados siguen llegando: unos vienen de Siria cabizbajos, otros salen de las calles de Ceylanpinar y se dejan animadamente Turquía pensando que ya ha pasado todo. Por fin el oficial me borra las fotos: puede usted irse, dice serio, un soldado me acompaña a la puerta, no vaya a darme por echar alguna foto más. Afortunadamente, y aunque no son nada del otro mundo, las fotos podían recuperarse...

Cansancio y lágrimas tras la batalla por Ras Al Aym (y eso que después de esta, vinieron muchas otras)


 © José Luis Sánchez Hachero
sanchezhachero@hotmail.com














jueves, 15 de noviembre de 2012

Viaje a Siria: atrapado en la frontera mientras el ejercito libre de Siria toma Ras El Ain (1)




Assal y el Gran Oso posan ante la camara en la recien conquistada ciudad de Ras El Ain

La ciudad turca de Ceylanpınar es una de las puertas que comunica Siria con Turquia, una ciudad polvorienta y alejada de cualquier cosa, perdida en los mapas y perteneciente a la provincia de Salıurfa. Me monte en un autobus un poco alocadamente y me presente temprano en el pueblo. Pretendia conocer la frontera por la que se escapan misiles sirios y balas perdidas que han puesto en alerta incluso a la OTAN despues de que miles de civiles sirios hayan huido por los agujeros que practicaban en la larguisima alambrada que separa los dos paises (y las dos ciudades, pues Ceylanpınar continua en Ras El Ainş la ultima ciudad siria). Fue llegar y besar el santo. Al primer vecino que veo pasar le pregunto como llegar a Siria y el tipo me agarra de la mano y me lleva por una calle estrecha y sombreada, atravesamos una via del ferrocarril un tanto herrumbrosa, pasamos por una valla de metal aplastada, un monticulo y una serie de alambradas de espinos en las que han practicado agujeros. Por fin llegamos a una casa y al darle la vuelta, oh sorpresa, estoy en Siria (!!). Los rebeldes del Ejercito de Liberacion estan por todas partes y  un chaval que chapurrea ingles se me presenta: hola, soy Assal y Ras El Ain es ya territorio libre. Pero solo por un rato, por lo que parece, un rato que los guerrilleros aprovechan para descansar en el puesto fronterizo que acaban de tomar. Y se han acomodado a sus anchas, y cuando digo a sus anchas es eso: a sus anchas. Un tipo giganton con cara de no haber dormido en muchos dias esta repantingado en un sillon de terciopelo que ha sacado del puesto, en el suelo crujen cristales rotos y basura, mucha basura por los suelos. En la barrera levadiza que debia dejar pasar, o no, a los vehiculos cuelgan los fusiles de los guerrilleros, algunos tienen una pinta casi que artesanal, los guerrilleros parecen exhaustos tras una batalla muy larga que ha tenido repercusion en todo el mundo despues de que algunos proyectiles se desviaran y entraran en Turquia, provocando panico y destrozos materiales a partes iguales. Pero ademas de exhaustos, los guerrilleros estan felices, Al Assad ya no esta aqui, comentan entre ellos mientras algunos refugiados que esperaban un cambio desde la parte turca vuelven con sus trastos para sus hogares.


Assal me muestra su metralleta: esta abollada, el mango con la madera raida y casi que arrancada, llena de muescas y raspaduras, parece a punto de la desintegracion. Cree usted que podemos luchar con esto?, me pregunta y pienso que seguro que es un farol porque con eso solo no se derrota al ejercito de Al Assad, que pasaba por ser uno de los mejores de la region. En cuanto la OTAN nos traiga la ayuda tendremos armamento nuevo y lucharemos mejor, dice un tanto candido y yo no salgo de mi asombro porque parece que todo el mundo en esta region espera que la OTAN venga como el Septimo de Caballeria, repartiendo armas nuevas y relucientes para que la gente luche mejor. Los turcos tambien la han pedido y Assal, pegado a su grandisimo amigo, lo dan como cuestion de tiempo. Su gran amigo tiene unos desconcertantes ojos azules y una barba a lo Abraham Lincoln, es muy grande y decido bautizarlo porque no me entero del nombre: sera el Gran Oso. Y el Gran Oso me mira condescendiente, sonrie, parece que le caigo bien pero al tiempo parece pensar que con un solo dedo podria hundirme el craneo. Y no lo dudo, podria. Es de Alepo, me traduce su amigo, y entonces le cambia la cara porque Alepo, lo que se dice Alepo, ha quedado hecha una pena, segun los reportes y las fotografias de los valientes que si se deciden a llegar tan lejos. El Gran Oso esta ahora triste y sus ojos azules parecen nublados y amenazarian lluvia en otro contexto pero no aqui, en un puesto fronterizo recien arrebatado a las huestes de Al Assad, y menos delante de un enano insignificante que le hace fotos como un minusculo Polifemo con su solo ojo. 

guerrillero del Ejercito Sirio Libre tras la toma de Ras el Ain




Los bombardeos de Ras el Ain han sido noticia planetaria y han obligado a amenazar a la OTAN con intervenir si los aviones y tanques sirios siguen amenazando a un pais de su organizacion. De hecho, tres aldeas trucas cercanas han sido desalojadas en parte y la loca huida del reportero de la television turca, rodeado de vecinos en estado de panico mientras caian proyectiles, han martilleado los noticieros del paiıs durante una semana. Este momento de paz debe ser, pues, efimero. Los guerrillero no las tienen todas consigo, posan coquetos ante la camara pero dicen que las tropas regulares pueden volver en cualquier momento y que por ahora sus camaradas los tienen entretenidos unos kilometros mas al este. Dos pick up han sido reconvertidos en fuego movil y las metralletas asoman imponentes en las cajas. Sentado en el suelo, un guerrillero llora mientas se mesa los cabellos, otros sonrien a mi paso, y todo esto mientras la larga avenida que conduce al centro de Ras El Ain se va poblando de civiles que regresan a ver que queda de sus hogares. Llevan trastos y criaturitas colgando de las espaldas, pero la situacion esta tan poco clara que se cruzan con otros que intentan escaparse a Turquia.


Dicen que las tropas regulares estan volviendo y hay cierto nerviosismo en el ambiente, aunque seguro que nada que ver con lo que han vivido estos sujetos. Estoy en mitad de un mar de rumores y contrarrumores y de pronto caigo que soy el unico extranjero: claro, me he colado sin decirle nada a nadie, supongo que tendre problemas si pretendo volver a Turquia aunque en ningun momento vi soldados turcos por el camino. El vecino que me trajo se perdio bajo una alameda tomando te con algunos ancianos cargados, ellos tambien, con sus metralletas. Assal me invita a seguirlo al centro de la ciudad pero tambien me aconseja que haga saber a los turcos que estoy aqui y me deja su telefono para que lo llame cuando solucione este absurdo problema legal. Asi que me encamino al agujero por el que entre y, oh sorpresa, ya no esta. Justo detras un soldado turco me hace aspavientos para que me vaya. Pero, a donde voy si yo no soy sirio? Se lo explico con una sonrisa al militar en mi macarronico ingles pero me mira sin comprender: vayase, parece decirme. İrme? a donde? Uhmm, estoy atrapado en Siria pero debe de haber una solucion. Tiene que ver que soy extranjero y que no tengo cara de refugiado: pero recuerdo con horror que me he dejado una larga barba y que al entrar por el agujero de la valla cai rodando y estoy lleno de polvo. Si que parezco un refugiado. Pero los refugiados no llevan camaras de foto, me digo, y se le muestro alegre con cara de dejame pasar. No, me indica, unase a la fila de refugiados que va por alla, y efectivamente, alla van, y me uno a ellos como uno mas, polvoriento y aplastado por el sol, hasta que encontramos otro agujero en la alambrada con un soldado que espera detras con cara hosca. Comienza el lento escrutinio de las pertenencias, no vaya a ser que se cuele algun guerrillero o algun pariente de Al Assad.

En el proximo capitulo seguire explicando como me vi de refugiado sirio atrapado en la frontera turca y por que no pongo mas fotos: un avance: los turcos me borraron gran parte del material...

© Jose Luis Sanchez Hachero



Donativos

Publicidad